15 minutos. El presidente Donald Trump, asediado por las investigaciones del Congreso para un posible juicio político, afirmó que lo que está en marcha es un golpe para privar a la ciudadanía de sus derechos.
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“A medida que me entero de más cosas cada día, estoy llegando a la conclusión de que lo que está en marcha no es un juicio político, es un GOLPE“, afirmó el mandatario en su cuenta de Twitter.
As I learn more and more each day, I am coming to the conclusion that what is taking place is not an impeachment, it is a COUP, intended to take away the Power of the….
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) October 1, 2019
Según Trump el golpe quiere arrebatar el Poder del Pueblo, sus libertades, su Segunda Enmienda, su muro en la frontera, entre otras cosas.
La segunda enmienda de la Constitución garantiza el derecho de los ciudadanos a poseer armas. Por otra parte, la referencia a la frontera está vinculada con la promesa de Trump de construir una valla en la frontera sur de EEUU para contener la inmigración.
“Es la Caza de Brujas más grande en la historia de nuestro país”, añadió el presidente.
Posible juicio político
La Cámara de Representantes, donde el Partido Demócrata tiene mayoría, inició formalmente una investigación que podría conducir al juicio político de Trump.
El proceso intensificó las disputas entre el Congreso y sus comités investigadores por un lado, además de las diversas agencias del Gobierno.
El inspector general del Departamento de Estado, Steve Linick, solicitó una “reunión urgente” con funcionarios de varios comités de la Cámara de Representantes y del Senado, para discutir documentos relacionados con esa agencia y Ucrania.
Los legisladores investigan a Trump por una llamada telefónica el 25 de julio con su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski. En esta llamada Trump le pidió que investigara al ex-vicepresidente Joe Biden, candidato presidencial demócrata para 2020, y a su hijo por presunta corrupción en el país europeo.
La solicitud inusitada de Linick ocurrió después que el secretario de Estado, Mike Pompeo, declaró que se opone a que los funcionarios de su departamento, citados por el Congreso, concurran a declarar sobre la relación con Ucrania.
“Permítanme ser claro: no toleraré tales tácticas. Utilizaré todos los medios a mi disposición para prevenir cualquier intento de intimidar a los profesionales a los que me enorgullece dirigir en el Departamento de Estado”, dijo Pompeo en una carta publicada en su cuenta de Twitter.
I’m concerned with aspects of the Committee’s request that can be understood only as an attempt to intimidate, bully, & treat improperly the distinguished professionals of the Department of State, including several career FSOs. pic.twitter.com/QRtMaXlhQM
— Secretary Pompeo (@SecPompeo) October 1, 2019
La Cámara de Representantes necesita una mayoría simple de 218 legisladores para enviar los cargos de acusación al Senado. Los demócratas ocupan 235 escaños de los 435 de esa Cámara.
Por su parte, el Senado, mayoritariamente republicano, deberá tener el respaldo de dos tercios de la cámara para destituir al presidente, algo poco factible.