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Fisuras entre los demócratas

Temas como atención medica universal, migración, igualdad de género, aborto, centraron las dos noches de debate demócrata la última semana de julio y evidenciaron el distanciamiento ideológico entre las facciones del partido

Joe Baiden y Kamala Harris, debate demócrata. AFP

15 minutos. Las dos noches del segundo debate de los precandidatos demócratas a la Presidencia de Estados Unidos dejaron en evidencia las profundas divisiones en el seno del partido político activo más antiguo del mundo (fue fundado en 1828 por seguidores del expresidente Andrew Jackson). Las fisuras entre los demócratas están a la orden del día.

Temas como atención médica universal, migración, igualdad de género y aborto, hicieron evidente el enfrentamiento entre el ala conservadora de tendencia centrista y el ala liberal de orientación izquierdista, lo que polariza las aspiraciones presidenciales de los demócratas.

En medio de los enfrentamientos internos, ninguno de los 20 candidatos participantes en las dos noches de debate logró articular propuestas coherentes para enfrentar las políticas del presidente Donald Trump, candidato a la reelección por el Partido Republicano.

La primera noche

Desde la primera noche de debates celebrada en Detroit, Michigan, se hizo evidente que la cobertura de un programa de salud que arrope a la gran mayoría de los estadounidenses es un tema prioritario, pero los demócratas no terminan de ponerse de acuerdo en cómo lograrlo.

En esta primera entrega, los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren llevaron la voz cantante.

Sanders, de 77 años, defendió su plan de sanidad pública para todos, pero fue acusado por el congresista Tim Ryan de no saber si esta opción ofrecería una mejor cobertura que los seguros privados. Sanders le cortó en seco: "Claro que lo sé. ¡Yo escribí la maldita ley!".  Este fue uno de los momentos álgidos de la noche.

Por parte, Warren aprovechó su participación para insistir en su mensaje de que las clases altas deben hacer más por el país, lo que posibilitaría financiar muchas de sus propuestas en educación, sanidad e igualdad social, reseñó EFE.

Cuando el excongresista John Delaney, que representa al ala más moderada del partido, le reprochó que sus propuestas eran irrealizables y espantarían a un gran número de votantes. Warren le espetó: "No entiendo por qué alguien se molesta en presentarse a presidente de Estados Unidos solo para hablar de lo que no podemos hacer y de aquello por lo que no deberíamos luchar".


Sanders y Warren representan el ala más progresista del partido. (EFE)

Pero además, la velada evidenció la debilidad de los conservadores. Pete Buttigieg, alcalde de South Bend, Indiana, y la senadora Amy Klobuchar no lograron articular propuestas convincentes para enfrentar a los progresistas del partido.

Mientras que el excongresista Beto O'Rourke fue incapaz de transmitir la ilusión que le hizo convertirse en la gran esperanza del partido cuando el año pasado a punto estuvo de ganar las elecciones a senador en Texas.

Lasegunda noche

Cuando no has hecho nada y no tienes nada que mostrar resulta fácil cuestionar a quien sí tiene una trayectoria que defender. Esto fue evidente durante la sesión del miércoles 31 de julio, donde el objetivo claro de los participantes fue el exvicepresidente Joe Biden.

Todos atacaron sus posturas y utilizaron su participación en el Gobierno del expresidente Barack Obama como misiles en su contra.

El ataque fue tan evidente e inesperado que el mismo Biden se mostró sorprendido por la belicosidad de correligionarios.

"Debo decirles que quedé un poco sorprendido por cuántas cosas que surgían eran acerca de Barack (…) Estoy orgulloso de haber trabajado con él, estoy orgulloso del trabajo que hizo. No creo que haya nada por lo que deba disculparse", expresó Biden a los periodistas, luego de culminar el debate.

Deportaciones

Y nuevamente, los puntos de controversia fueron la política migratoria desarrollada por Obama, así como su propuesta de cobertura en materia de salud y asistencia médica.

Aspirantes a la candidatura presidencial como el exsecretario de vivienda Julián Castro criticaron las deportaciones de migrantes ejecutas durante la Administración Obama. Lo que obligó a Biden a negar la posibilidad de subir la tasa de deportación a los niveles que llegó durante los primeros dos años de Gobierno de Barack Obama.

Julián Castro es el único latino en la contienda primaria de los demócratas. (EFE)

No obstante, Biden, quien hasta ahora concentra 32 % de las simpatías del electorado demócrata, se mostró firme en su negativa a despenalizar los cruces fronterizos, propuesta defendida por Castro, Warren y Sanders. "Si cruzas la frontera ilegalmente, deberías poder ser enviado de vuelta. Es un delito", expresó el ex vicepresidente.

Según datos del Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) entre 2009 y 2016 Estados Unidos deportó a 2.768.357 migrantes; muy por encima de las deportaciones realizadas por Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush.

Asuntos sociales

Biden también fue cuestionado por sus actuaciones en materia social. Varios aspirantes criticaron el apoyo del ex vicepresidente a una ley de 1994 para combatir la delincuencia, su voto en contra de ampliar un crédito fiscal para el cuidado de niños y en apoyo de una enmienda que prohíbe que los fondos federales se utilicen para pagar abortos.

Biden respondió a las acusaciones diciendo que no son ciertas y que los hechos mencionados fueron sacados de contexto.

Adicionalmente, Biden y la senadora californiana Kamala Harris se enfrentaron por los planes de salud.

Seguro privado o público

El ex vicepresidente criticó los costos de la propuesta de Harris que defiende la cobertura sea universal, al igual que Warren, Sanders y Bill Di Blasio, alcalde de Nueva York.

Para Biden el plan de cobertura en salud debe dejar una “opción pública” que permita a las personas comprar un programa administrado por el Gobierno, pero también mantener un seguro privado.

 “Nadie tiene que mantener su seguro privado (…) Pueden comprar este plan y pueden comprarlo con un deducible de 1.000 dólares y nunca tienen que pagar más del 8,5% de sus ingresos cuando lo hacen, y si no tienen dinero la recibirán gratis”, expresó Biden.

Pero Kamala Harris argumentó que dicha propuesta dejaría a 10 millones de estadounidenses sin cobertura.

La senadora Kamala Harris propone cobertura universal en salud. (EFE)

“En 2019 en Estados Unidos, que un demócrata se postule a la Presidencia con un plan que no cubre a todos… creo que no tiene excusa”, cuestionó la senadora.

Harris plantea un “Medicare para todos” que en 10 años permitiría inscribir a todos los estadounidenses en un programa pagado por el gobierno federal. Su plan usaría aseguradoras privadas como el vehículo para brindar esa cobertura y asegura que no aumentaría los impuestos a los estadounidenses de clase media.

Pero Biden cuestionó la idea de un Medicare para todos, argumentado que siempre “habrá un deducible, habrá un deducible en el sueldo”, destacó en relación con los impuestos y Calificó la propuesta como una bobada. Además argumentó: “Cada vez que alguien te diga que obtendrás algo bueno en 10 años, debes preguntarte por qué tomará 10 años”.

Como se ve, los precandidatos concuerdan en lo que hay que hacer, pero no tienen claro cómo concretar sus propuestas.

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