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Vaticano pidió destinar presupuesto para armas a revertir el hambre

Las exportaciones e importaciones de alimentos afectan las cadenas de suministro, mientras productores luchan por "llevar sus productos al mercado"

Según la ONU un tercio de toda la comida que se produce en el mundo se pierde o se desperdicia (Europa Press)

15 minutos. El secretario adjunto del Dicasterio para el Desarrollo Humano e Integral, Augusto Zampini, instó a los gobiernos a destinar el presupuesto armamentístico al sector alimentario.

Considera que se puede paliar el hambre que sufren 800 millones de personas en el mundo, situación que se agrava por la pandemia de coronavirus.

También instó a los cristianos a reducir el desperdicio de comida y a cambiar su dieta para consumir solo productos de temporada.

"Como ciudadanos particulares podemos reducir el malgasto y el desperdicio de alimentos, así como comenzar a cambiar nuestras dietas, para comer alimentos de temporada y evitar productos altamente contaminantes", destacó.

El sacerdote argentino ofreció una rueda de prensa organizada por el Vaticano para analizar las consecuencias sociales y económicas del Covid-19.

Alimentación desperdiciada

Según la FAO un tercio de toda la comida que se produce en el mundo se pierde o se desperdicia.

Son más de 1.600 millones de toneladas al año, unas 51 toneladas de alimentos, que cada segundo terminan en la basura en todo el planeta.

Durante su alocución, Zampini insistió en cómo el coronavirus está aumentando los problemas relacionados con los alimentos.

"La crisis alimentaria, como la provocada por Covid-19, es internacional y las consecuencias socioeconómicas crecen de manera desproporcionada, e incluso catastróficamente, una vez que se rompen ciertos umbrales como la capacidad hospitalaria", señaló.

Destacó cómo las restricciones a las exportaciones e importaciones de alimentos "están afectando las cadenas de suministro", mientras productores luchan por "llevar sus productos al mercado".

"Nos enfrentamos a un grave problema en la seguridad alimentaria. La crisis alimentaria provoca hambre, el hambre afecta a las personas más pobres y aumenta la inseguridad alimentaria. La inseguridad alimentaria conducirá a la violencia y a más conflictos, lo que a su vez causará más pobreza", dijo el sacerdote argentino.

Mejoras en productividad agrícola

Llamó a implementar cambios a nivel global que pongan en marcha "mejoras en la productividad agrícola" pero siempre condicionadas a la protección de ecosistemas naturales y prácticas sostenibles.

"Necesitamos una forma más efectiva de usar el don de la naturaleza de Dios para cumplir con los objetivos alimentarios y medioambientales. Si saqueamos la tierra recursos, destruiremos nuestras fuentes de alimentos y salud", comentó.

Invitó a los gobiernos a destinar el presupuesto armamentístico al sector alimentario y a pensar en lograr "un conjunto de medidas laborales de emergencia para las personas que trabajan en el sector agrícola".

Pidió promover políticas que aborden la "emergencia climática" para contrarrestar sus efectos en las comunidades y países más pobres, particularmente sus impactos en los alimentos producción.

Precisó que si bien el Covid- 19 evidenció la fragilidad del sistema alimentario, sigue siendo una "oportunidad para el cambio", tanto en los patrones de producción y consumo como en las acciones públicas y privadas.

"Como 'Laudato Si' recuerda que es hora de una conversión ecológica profunda y global, que puede inspirar a una mayor creatividad y entusiasmo", manifestó.

Superar la crisis

El Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Peter Turkson, incidió en el "sentido providencial" que ofrece esta crisis.

Insistió en las cosas que se pueden "hacer juntos para superarla", cuando se celebra la Semana de la 'Laudato si' (del 16 al 24 de mayo).

"Realmente vemos que esta crisis es para nosotros y para todas las personas, una oportunidad que no podemos perder para imaginar un futuro mejor".

Recordó la creación en el Dicasterio de una comisión para afrontar las consecuencias a largo y corto plazo del Covid-19.

La comisión se desarrolla en colaboración con Caritas Internationalis y otros dicasterios de la Santa Sede.

Por su parte, el secretario del dicasterio vaticano, Bruno Marie Duffé, hizo hincapié en la "vulnerabilidad" que sacudió la sociedad en diferentes niveles, comenzando por la física.

"No podemos seguir pensando que somos todopoderosos e inmunes a los desastres climáticos y naturales", dijo.

Alertó sobre la vulnerabilidad política que, a su juicio, se hizo patente en la falta de previsión o anticipación a la crisis, así como en el agujero que ha resultado la falta de inversión en sanidad.

Por ultimo, citó la "fragilidad económica" que se refleja en el hecho de haber considerado la salud "como un mero instrumento para producir más y más, en una lógica de intereses creados y miopes".

"Hoy estamos redescubriendo la salud y la solidaridad como condiciones y pilares de nuestra economía", apuntó.

De este modo, destacó la misión de la Iglesia por la escucha y el acompañamiento de la gente que sufre.

Propuso una reflexión a nivel eclesial de los vínculos que ligan las perspectivas sanitarias, ecológicas, económicas y sociales de esta crisis porque, según destacó, todo está conectado.

Finalmente, invitó a los cristianos a abrir las puertas y ofrecer esperanza porque, como "Jesucristo mostró, la vida es más fuerte que la muerte".

"Tenemos la responsabilidad de priorizar el bien común con respeto, complementariedad e incluyendo a todos", concluyó.

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