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Okinawa pide menor presencia militar de EEUU en 50 aniversario de devolución

Lejos de reducirse, su presencia aumentó en este medio siglo. En el momento de su devolución, Okinawa acogía el 58,8 % de las instalaciones militares estadounidenses en Japón

"El objetivo todavía no se ha logrado", dijo hoy Tamaki desde el centro municipal donde se celebró la ceremonia, en la localidad okinawense de Ginowan (EFE/EPA/Jui Press)

15 minutos. Okinawa reclamó este domingo que se reduzca la presencia militar de Estados Unidos en su territorio, que alberga a más de la mitad de sus bases en el país, con motivo del 50 aniversario de su devolución a Japón tras la Segunda Guerra Mundial.

"Incluso 50 años después, la gente de Okinawa sigue viéndose obligada a soportar una carga excesiva en el hospedaje de las bases estadounidenses", dijo el gobernador de Okinawa, Denny Tamaki, en su discurso en un acto conmemorativo, en el que reclamó al Gobierno central más esfuerzos y concienciación a la población nacional.

Okinawa, que representa en torno al 0,6 % del territorio nipón, alberga el 70,3 % del grueso de las instalaciones militares que Estados Unidos tiene en todo Japón, una presencia desproporcionada por la que los residentes locales llevan décadas protestando.

Terreno Expropiado

El conjunto de islas, un enclave altamente estratégico que se encuentra más cerca geográficamente de Taiwán que de Tokio, fue devuelto a Japón el 15 de mayo de 1972, dos décadas después de que Estados Unidos retornara la soberanía política y económica al Gobierno de Tokio tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

En aquel entonces, la población local, testigo de una de las batallas más sangrientas del conflicto bélico, la Batalla de Okinawa (en la que murieron 200.000 personas, la mayoría civiles), aspiraba a que el territorio estuviera algún día libre de bases.

Lejos de reducirse, su presencia aumentó en este medio siglo. En el momento de su devolución, Okinawa acogía el 58,8 % de las instalaciones militares estadounidenses en Japón.

"El objetivo todavía no se ha logrado", dijo hoy Tamaki desde el centro municipal donde se celebró la ceremonia, en la localidad okinawense de Ginowan, en unas instalaciones cercanas a la base aérea estadounidense de Futenma, origen frecuente de manifestaciones de la población en contra de la presencia militar en la prefectura.

Ambiente pacífico

Hijo de un marine estadounidense al que no conoce, Tamaki pidió al Gobierno central que difunda más sobre la situación local a nivel nacional y se esfuerce para que la tierra que fue expropiada durante la ocupación vaya siendo devuelta para desarrollar su potencial y sustentar un ambiente pacífico como "puente a todas las naciones".

El primer ministro japonés, Fumio Kishida, que se desplazó este fin de semana a Okinawa en su primera visita a la prefectura del sudoeste desde que asumió el cargo en octubre, se comprometió en su intervención durante el acto a lograr "un progreso visible constante" en la reducción de la presencia militar en la región.

"Estamos trabajando para reorganizar, integrar y reducir" la escala de las bases en Okinawa, aseguró el mandatario, y añadió que su Gobierno y el estadounidense llegarán pronto a un acuerdo para que una parte de Camp Foster, un campamento utilizado actualmente por los Marines, sea usado como un parque antes de su devolución.

Kishida reconoció "la gran carga" de Okinawa y dijo que hará todo lo posible para abordar la problemática mientras mantiene el poder de disuasión proporcionado por la alianza de Tokio y Washington.

Protestas

Horas antes de la ceremonia, manifestantes marcharon en la capital de Okinawa, Naha, para pedir la retirada de las bases.

"Seguimos enfrentándonos a crímenes y accidentes como resultado de que haya bases estadounidenses", dijo en declaraciones a la agencia de noticias local Kyodo Kunio Uehara, uno de los organizadores de la marcha, en la que participaron unas mil personas.

El sentimiento antibases se vio exacerbado por el constante ruido de los aviones militares y las maniobras en las instalaciones ubicadas en núcleos urbanos, así como por los accidentes aéreos, la contaminación ambiental y las violaciones y asesinatos vinculados a soldados y personal de las bases.

Insatisfecho

Según una encuesta realizada por la mencionada agencia entre 1.500 residentes okinawenses, el 55 % está insatisfecho con la evolución de la situación local tras la devolución a Japón, pese a que un 94 % ve con buenos ojos la devolución en sí.

Aunque las islas gozaron de crecimiento económico en este medio siglo, la renta per cápita en Okinawa es la más baja del país desde los años 90 y la pobreza infantil es uno de sus retos pendientes.

Muchos residentes culpan de este retraso económico en parte a que Okinawa permaneció bajo el dominio colonial estadounidense durante más años, mientras que el resto del país experimentó un crecimiento económico vertiginoso en la posguerra durante el denominado período del "milagro económico" japonés.

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