15 minutos. Los animales que viven en la zona de influencia del volcán de la isla española de La Palma, situada en el Atlántico, fueron recuperando poco a poco su comportamiento habitual, sobre todo las aves, explicó el biólogo Félix Medina.
Medina informó que técnicos del Cabildo insular (institución que gobierna en la isla) y del Instituto de Productos Naturales y de Agrobiología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España están realizando un inventario de la biodiversidad afectada por la erupción tanto en el cráter como a lo largo de las coladas.
En cuanto a la flora, dijo que las zonas de pinar, medianías y costa ya estaban modificadas por la acción previa del hombre. A saber: cultivos, zonas rurales, urbanas e industriales.
Actividad depredadora
La vegetación que arrasó la lava la constituían fundamentalmente matorrales de sustitución, como tabaibas, verodes y retamas.
En el caso de los animales de La Palma, apuntó Medina, se observaron una serie de cambios de comportamiento. Al principio “estaban asustados, dejaban acercarse más a las personas y no se oían mucho por el retumbe del volcán”. Sin embargo, “poco a poco fueron recuperando, sobre todo aves, su comportamiento habitual”.
Así, las aves mantuvieron el territorio y su comportamiento depredador.
En el caso de los cernícalos, señaló que con la erupción cambiaron su actividad depredadora hacia otras aves. Con el paso del tiempo, no obstante, volvieron a poner el foco en los reptiles.
Son precisamente los reptiles los animales que se vieron “mucho más afectados”, porque acostumbran a esconderse bajo las piedras para pasar desapercibidos o para protegerse de los depredadores. Ahora no tienen esa posibilidad por donde han pasado las coladas.
Medina también teme que otra especie se haya visto afectada sobremanera por la colada que llegó al mar: las pardelas cenicienta. “Estaban a punto de salir” los pollos, entre octubre y noviembre.