15 minutos. Naciones Unidas (ONU) manifestó este viernes su “profunda perturbación” ante la nueva ley aprobada esta semana por el Parlamento ugandés, y que supone “el enaltecimiento de la criminalización de las relaciones homosexuales, del trabajo sexual y de los enfermos de VIH”.
La nueva Ley de Delitos Sexuales “despierta graves preocupaciones en el ámbito de los derechos humanos”, según Rupert Colville, el portavoz de la Alta Comisionada de la ONU sobre los DDHH.
Sin embargo, su proclamación fue acompañada de “esfuerzos para combatir la violencia sexual en general”. Por ejemplo, el endurecmento de las penas para los delincuentes y el incremento del respaldo a las víctimas durante los juicios.
Relaciones homosexuales
La ONU lamentó que Uganda siga sin despenalizar las relaciones homosexuales, por mucho que el castigo se haya reducido a 10 años de prisión en lugar de la cadena perpetua . “El hecho sigue siendo que tales relaciones siguen criminalizadas”, dijo Colville. “La estigmatización, la discriminación y la violencia contra la población basadas en su orientación sexual y la identidad de género siguen siendo habituales” en el país africano.
Sobre la crisis del VIH, el portavozde la ONU también se declaró alarmado ante una provisión de la ley que obliga a los acusados a hacerse la prueba. Además, declara la afección como un “agravante” porque “la gente acaba teniendo miedo de hacérsela”. Decisiones como esta podrían desembocar en la expansión del VIH en el país y en el África subsahariana, en palabras del portavoz.
Además, la ONU expresó su preocupación sobre otro aspecto de la ley. Dicho punto prescribe la pena de muerte para delitos como la “violación con agravante”. Esto va en contra del derecho a la vida y de los convenios internacionales firmados por Uganda.
Consentimiento
De igual forma, Naciones Unidas recordó que, durante las negociaciones de la ley, se eliminó una propuesta que permitía a las víctimas negar su consentimiento durante o después del sexo. Asimismo, repudió la criminalización de las personas que faciliten el trabajo sexual. Esto obliga a sus ocupantes a recurrir a subterfugios adicionales, con el incremento del riesgo para sus vidas que ello conlleva.
Por todo ello, la ONU pidió a Uganda que “enmiende las provisiones de la ley que no se ajustan a las normas del derecho Internacional, que despenalice las relaciones homosexuales en toda su legislación, y que combata la violencia, la discriminación y el estigma contra la gente con VIH, las trabajadoras sexuales y la población LGBT”.