Fiscalía israelí acusa a Netanyahu de soborno, fraude y abuso de confianza

El cargo de soborno es la acusación más grave que pone en entredicho su legitimidad en el cargo que ostenta. Sin embargo, legalmente no está obligado a dimitir

La Fiscalía decidió acusar al jefe de Gobierno en los llamados casos 1000, 2000 y 4000, informó el Ministerio de Justicia en un comunicado (EFE/EPA/Abir Sultan)

15 Minutos. El fiscal general de Israel, Avijai Mandelblit, formalizó este jueves la acusación al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, por fraude, cohecho (soborno) y abuso de confianza en tres casos de corrupción. Esto supone un nuevo golpe en el inestable y bloqueado panorama político israelí.

La Fiscalía decidió acusar al jefe de Gobierno en los llamados casos 1000, 2000 y 4000, informó el Ministerio de Justicia en un comunicado. Mientras tanto, se espera que Mandelblit presente todas las alegaciones en público en una rueda prensa a las 19.30 (17.30 GMT).

En los tres casos, Netanyahu fue acusado de fraude y abuso de confianza, y además, en el 4000, se considera que cometió soborno. Esta es la acusación más grave que pone aun más en cuestión su legitimidad en el cargo que ostenta. Sin embargo, legalmente no está obligado a dimitir.

En el conocido caso 4000 o Bezeq, se acusa a Netanyahu de hacer favores entre 2012 y 2017 al gigante de telefonía israelí Bezeq. El motivo: cobertura favorable de él y su mujer, Sara, en un popular digital de noticias Walla, ambos controlados por el mismo empresario, Shaul Elovitch. Este también es acusado junto a su mujer, Iris.

Cobertura más positiva

En el caso 1000, es sospechoso de aceptar lujosos regalos de millonarios para él y su familia por hasta un millón de shéqueles (260.000 euros). Específicamente, carísimos puros, joyas, viajes y champán francés.

En el caso 2000, se examina un presunto intento de pacto con Arnon Mozes -también acusado-, editor del diario de pago de mayor difusión de Israel, el Yediot Aharonot. Esto con el fin de lograr una cobertura más positiva sobre él a cambio de dañar la distribución del diario rival, el gratuito Israel Hayom.

Como acusado, Netanyahu no estaría obligado a dejar su cargo de primer ministro o diputado. No obstante, si finalmente es condenado, el Parlamento (Knéset) podrá votar su destitución si el delito implica “depravación moral”. Así ocurre con la acusación de cohecho o soborno, según recoge la Ley Básica israelí, con rango constitucional.

Mandelblit convocó una vista en octubre para recibir los argumentos de la defensa antes de finalizar el escrito de acusación, que ahora abre la puerta al juicio oral.

Tras publicar la acusación, la Fiscalía envió una copia del documento al presidente del Parlamento, Yuli Edelstein, “a fin de permitir que el primer ministro notifique a la Knéset si desea solicitar la inmunidad”. Algo que debería deliberar un comité creado especialmente para ello, pero que no puede formarse sin un nuevo Gobierno.

La acusación llega en pleno bloqueo político en Israel y sin Ejecutivo desde las elecciones de septiembre, lo que aleja a Netanyahu de seguir en el poder. Tanto en una repetición electoral como ante el proceso abierto en el Parlamento, que tiene ahora el mandado para formar Ejecutivo.

Netanyahu es el político que más tiempo ha ostentado el cargo de primer ministro en la historia de Israel. Igualmente, es el primer jefe de Gobierno acusado judicialmente de corrupción mientras ocupa el cargo.

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