15 minutos. La subida de la temperatura, el ambiente seco y los fuertes vientos complican la extinción de los incendios forestales que arrasan el este de Australia, que cobraron la vida de al menos tres personas.
Las condiciones “catastróficas”, según los bomberos, afectan principalmente a los estados de Nueva Gales del Sur y Queensland.
Más de medio centenar de focos continúa ardiendo desde la semana pasada, al menos 30 de ellos todavía fuera de control.
Zonas cercanas a la ciudad de Sídney, la principal urbe del país, están bajo alerta a raíz de la proximidad de algunos incendios forestales.
El comisionado del Servicio Rural de Bomberos, Shane Fitzsimmons, advirtió de la “dificultad de controlar los fuegos” y conminó a la gente en zonas de riesgo a “dejar sus casas ahora” antes de que la situación empeore.
“El comportamiento de las llamas en el frente de los incendios forestales está siendo fortalecido por los vientos cálidos y secos”, apuntó Fitzsimmons, recoge el canal público ABC.
Up with some of the team at Mid Coast #NSWRFS today.
— Shane Fitzsimmons (@ShaneFitzAU) November 5, 2019
Busy & volatile start to the season, 5,720 fires so far, MidCoast has had 742 (13%) of them.
Significant demands & challenges, matched by extraordinary commitment & dedication by all.
Thanks again team, keep up the great work. pic.twitter.com/rNIODoAEk7
Más de 3.000 bomberos, con la ayuda de voluntarios y 60 aeronaves cargadas de agua, combaten los incendios a lo largo de una franja de 1.000 kilómetros en la costa este de Australia.
Las llamas devoraron ya 200 edificios y unas cien personas resultaron heridas, entre ellos 20 bomberos.
La temporada de incendios en Australia varía según la zona y las condiciones meteorológicas aunque generalmente se registran en el verano austral (entre los meses de diciembre a marzo).