Cientos asisten al funeral de Willy Monteiro, joven negro asesinado en Italia

Willy Monteiro murió en la noche del 6 de septiembre tras recibir una paliza por la que detuvieron a otros cuatro chicos

Cientos de personas quisieron dar el último adiós a este chico (EFE/EPA/Massimo Percossi)

15 minutos. El estadio municipal de Paliano, cerca de Roma, con una capacidad para 1.000 personas, donde se organizó este sábado el funeral de Willy Monteiro, un joven italiano negro de 21 años que fue asesinado a golpes durante una pelea, se quedó pequeño.

Cientos de personas de los pueblos de esta zona de la provincia de Frosinone, en el Lacio, incluso el presidente del Gobierno italiano, Giuseppe Conte, quisieron dar el último adiós a este chico, nacido en Roma pero de padres de Cabo Verde, al que por defender a un amigo le mataron a patadas.

Se agolparon horas antes del funeral ante el estadio para poder entrar en la misa o se colocaron al borde de la carretera para poder ver pasar el coche fúnebre y despedir con un aplauso a muchacho, cuya muerte debido a la tremenda violencia de un grupo de jóvenes blancos e italianos de la zona conmocionó al país.

La familia de Willy pidió expresamente que quien acudiese al funeral vistiese de blanco para demostrar la pureza y la juventud de este chico que nunca se metía en problemas, que trabajaba como cocinero y soñaba con jugar al fútbol en el Roma.

“No dejes que tu enseñanza caiga en el olvido. Encontremos la fuerza para perdonar“, fueron algunas de las palabras de la homilía del obispo de Palestrina, Mauro Parmeggiani, durante el funeral.

Máximas autoridades en el funeral

Al estadio municipal “Pierluigi Tintisona” de Paliano también vestidos de blanco acudieron Conte junto a la ministra de Interior, Luciana Lamorgese, y el presidente de la región de Lacio, Nicola Zingaretti, quien se ofreció a pagar los gastos legales para que se haga justicia sobre la muerte de Willy.

Al concluir el funeral, el primer ministro abrazó a la madre y al padre de Willy, Lucía y Armando, y a su hermana Milena.

“Italia ama esa familia humilde y trabajadora”, dijo Conte a su salida del funeral.

Y agregó: “Todos seguimos este caso por su enorme violencia. No podemos infravalorarla o minimizar. No es un episodio aislado. Existen franjas de la sociedad que cultivan a mitología de la violencia y del abuso. Tenemos que trabajar todos con el objetivo de contrarrestar la violencia y llamar constantemente a los valores y principios de nuestra civilización y vida social”.

“Ahora solo tenemos que hacer que la familia sienta la cercanía de todos y exigir justicia”, dijo por su parte Pierluigi Sanna, alcalde de Colleferro, donde se produjo el asesinato y que adelantó que están pesando en dedicar una plaza al joven.

Se agravan los cargos

Willy Monteiro Duarte murió en la noche entre el 5 y el 6 de septiembre, en Colleferro, cerca de Roma, después de recibir una paliza por la que detuvieron a otros cuatro chicos de entre 22 y 26 años.

Los detenidos son los hermanos Marco y Gabriele Bianchi, Mario Pincarelli y Francesco Belleggia. Tras la autopsia, el fiscal de Velletri decidió proceder la investigación por homicidio voluntario y no por homicidio culposo, como se hizo al principio.

Y es que el examen de la autopsia certificó que los golpes a Willy no fueron al “azar”, si no que además de las numerosas patadas le saltaron encima con la intención de matarle durante una agresión que duró casi 20 minutos.

Los investigadores continúan escuchando testimonios de quienes presenciaron la pelea, iniciada por un comentario a una chica que acompañaba a los amigos de Willy Monteiro. El joven al ver a su amigo en medio de la pelea intervino para ayudarle.

Todos sabían que eran violentos

Los dos hermanos Bianchi procedentes de Artea, una de las localidades cercanas, ya tenían precedentes por violencia y practicaban el MMA, una disciplina que combina diferentes clases de artes marciales. Todos sabían que eran unos violentos, comentaron los habitantes de la zona.

Una de las testigos explicó al diario Il Messaggero, “Gabriele Bianchi pateó a Willy en el abdomen, lo que le hizo caer al suelo y lo dejó sin respiración, luego todos, él, su hermano menor, Marco, Mario Pincarelli y Francesco Belleggia, lo volvieron a golpear sin piedad. Willy murió en mis brazos, ni siquiera tuvo tiempo de darse cuenta. Todos son culpables”.

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