15 minutos. El número de personas que corren el riesgo de caer en el peor umbral de la inseguridad alimentaria, el de la hambruna, pasó de los 34 millones proyectados a principios de año a los 41 millones actuales, según un nuevo estudio con el que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) quiere llamar la atención de toda la comunidad internacional para que aumenten su nivel de apoyo a los más vulnerables.
El portavoz del PMA, Phiri Tomson llamó a recaudar 5.000 millones de dólares para evitar el riesgo de hambruna y apoyar la “operación más grande de su historia”. Dijo que millones de refugiados enfrentan “incertidumbre y hambre” por el impacto de la pandemia en los presupuestos.
“Sin asistencia alimentaria de emergencia inmediata, ellos también se enfrentan a la inanición, ya que el más mínimo impacto los empujará por el precipicio hacia condiciones de hambruna”, agregó.
$5 billion needed to ‘avoid famine’ and support ‘biggest operation in @WFP history’ targeting 139 million people this year@UNGeneva @PhiriTomsonhttps://t.co/298kPVrLXS
— UN News (@UN_News_Centre) June 18, 2021
En la zona este de África, tres cuartas partes de los refugiados han visto recortadas sus raciones alimentarias, en algunos casos a la mitad. La falta de fondos se repite también en otras zonas. Por ejemplo, la ayuda a 242.000 sirios en Jordania se reducirá si no llega más dinero antes de finales de agosto.
Impacto de la COVID-19
Ange, una congoleña que vive ahora en Ruanda, cuenta que las restricciones de movilidad adoptadas por la pandemia de COVID-19 impidieron que pudiesen abandonar los campamentos. “No podíamos ingresar nada porque todo el trabajo fuera del campamentos se detuvo” y “la situación empeoró cuando la ración de comida se redujo”, añade.
La directora de emergencias del PMA, Margot van der Velden, atribuye estas carencias al “impacto de la COVID-19 en la financiación procedente de los gobiernos donantes”, lo que en última instancia perjudica a los más vulnerables. Por este motivo, instó a la comunidad internacional a “no dar la espalda a los refugiados cuando más lo necesitan“.
En el comunicado de la PMA se recalca que a muchos receptores de ayuda en África occidental y central, la pandemia de COVID-19 los dejó sin la oportunidad de trabajar para complementar sus raciones debido al encarecimiento de los alimentos básicos.
Agregó que la situación en países como Chad, Níger y Burkina, Mauritania es preocupante. “El progreso se ha estancado, se ha revertido y, hoy en día, se estima que más de 270 millones de personas sufrirán inseguridad alimentaria aguda o estarán en alto riesgo en 2021”, advirtió Tomson.