15 minutos. Las autoridades afganas informaron de un ataque a la residencia del ministro de Defensa en funciones, el general Bismilá Jan Mohammadi, con un coche bomba en el centro de Kabul.
Mohammadi no se encontraba en el lugar y está a salvo, aunque más de 10 personas resultaron heridas.
El ataque a la vivienda del ministro de Defensa tuvo lugar alrededor de las 20.00, hora local, seguido de disparos esporádicos y pequeñas explosiones de granadas de mano.
Así lo informó un portavoz del Ministerio de Defensa, según la cadena afgana Tolo News.
El ataque ocurrió en una zona también cercana a la Embajada de Irán, situada en el Distrito 10 de la capital afgana.
En este lugar se encuentran las residencias sobre todo de altos funcionarios y miembros del Gobierno.
Los responsables del ataque, cuya autoría no ha sido aún reivindicada, habrían entrado en el edificio aprovechando la confusión producida por la explosión.
La escaramuza fue repelida por la Policía, que abatió a 4 hombres armados y rescató a una treintena de civiles, según el Ministerio de Interior.
Al menos 11 heridos fueron ingresados en el hospital de la ONG italiana Emergency en Kabul, mientras que otras 4 personas “llegaron muertas”, informó la organización en Twitter.
Este nuevo ataque se produce después de una semana de fuertes enfrentamientos, especialmente en las provincias de Herat y Helmand, entre las fuerzas de seguridad afganas y los talibanes.
Los talibanes intensificaron sus ataques tras el anuncio de Estados Unidos y el resto de la coalición internacional de abandonar Afganistán.
El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, pidió lunes a los parlamentarios que usen sus contactos para movilizar a la población frente a los talibán y reiteró que el grupo no querrá participar en unas conversaciones de paz en Doha –estancadas desde hace meses– si continúa logrando avances sobre el terreno.
Los avances de los talibán, que se han hecho con zonas fronterizas con Pakistán, Tayikistán e Irán, provocaron el temor de que puedan aprovechar esta posición de fuerza en el proceso de paz, lanzado a raíz del acuerdo de paz firmado en febrero de 2020 entre los insurgentes y Estados Unidos, cuya cada vez menor presencia en suelo afgano ha animado al grupo insurgente a aumentar sus ataques.