Venezuela: una nación sin Estado

Luego de más de 20 desde que el chavismo, las miserables condiciones del país evidencian que se trata un Estado fallido, según el embajador venezolano en Marruecos, José Ignacio Guédez

El abogado expresa que esta ausencia de Estado se ha hecho mucho más palpable durante la pandemia (Wikipedia)

15 minutos. Luego de más de 20 desde que el chavismo, las miserables condiciones del país evidencian que se trata un Estado fallido, según el abogado y embajador venezolano en Marruecos, José Ignacio Guédez.

Guédez afirma que esa conclusión es posible luego de analizar el estado deplorable de las instituciones políticas, la economía, educación, salud, y los servicios básicos. ” No hay vigencia efectiva ni de la constitución nacional ni de los derechos humanos, ni tampoco un sistema de seguridad social universal”.

Afirma que, por el contrario, lo que existe es “un sistema represivo y arbitrario altamente politizado. No hay Estado, porque las tiranías son justamente eso, la ausencia de Estado y la ley del más fuerte para oprimir a poblaciones indefensas”. 

Teniendo claro el diagnóstico de lo que ocurre en el país, el autor recalca que el objetivo es reconstruir un “Estado democrático y descentralizado”.

Pero explica que para ello no es suficiente solo con “levantar la bandera del Estado de derecho”. También, resalta, es necesario trabajar por levantar un “Estado de bienestar”.

Con unas elecciones a la vuelta de la esquina, el embajador señala que esa debe ser la propuesta para movilizar a las personas contra “la tiranía y su “modelo criminal de supuesta bonanza económica que excluye al 95% de la población”.

Papas con aceite de trufas

“Es un “’sálvese quien pueda’” que normaliza la ausencia de Estado y que no por casualidad está siendo aplaudido por una élite que con espeluznante cinismo lo disfraza de capitalismo y libertad económica amparada en el mito chino”. 

José Ignacio Guédez parafrasea el término “fantasmas económicos” para referirse a esa mayoría de venezolanos que, no solamente son excluidos de la actividad económica, sino que además no representan ningún tipo de carga para el Estado y que forman parte de ese 80 % que vive en pobreza extrema, según el último estudio de Encovi.

“Más que fantasmas son zombis que no viven de su trabajo y deben salir a la calle a rebuscarse con lo que chorree de esa reducida élite que cada vez más a gusto con un (Nicolás) Maduro que dice en público que le gustan las “papitas fritas” con aceite de trufas”, afirma.

El autor comenta que dada su falta de valores no es de extrañar que el chavismo se haya aliado con personas de extrema derecha, que en teoría contradicen lo que predican.

Laissez faire

Señala que más allá de las posturas políticas, quienes se oponen a esta dictadura deben tener en claro cual debe ser su esencia irrenunciable. “Se trata de la libertad y la democracia, aterrizadas en principios como la separación de poderes, la legalidad, el libre mercado, la pluralidad y la igualdad ante la ley”.

Guédez comenta en el artículo que en el régimen chavista ya no solo se trata de renunciar a la libertad y a la democracia como conceptos que no se adecuan a su autoritarismo. Se trata ahora de “asumir como positiva la dinámica entre una burbuja social aislada y un Estado fallido y mafioso que renunció a sus fines. Por tanto no se oirá hablar de educación ni de salud, mucho menos de salario digno y pensiones”.

El abogado expresa que esta ausencia de Estado se ha hecho mucho más palpable durante la pandemia donde se hace indispensable la acción del estado para el buen funcionamiento de la Economía y del sector de la salud, fundamentales para el correcto funcionamiento de un país.

“En la Venezuela actual el supuesto “laissez faire” no solo es una falacia que choca con la arbitrariedad permanente de la tiranía. Sino que en el mejor de los casos, significa un abandono genocida a millones de personas”.

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