Últimas 15minutos

Un año del mega-apagón que encendió los nervios del venezolano

Durante el 2019, se registraron casi 90.000 interrupciones del servicio eléctrico en el territorio del país suramericano

15 minutos. No fue el primer corte abrupto de electricidad. Tampoco el último. Pero el 7 de marzo de 2019, sin lugar a dudas, quedó grabado en la memoria a largo plazo de quienes lo padecieron. El venezolano no es el mismo desde ese mega-apagón, como se posicionó rápidamente en la red social Twitter.

La tarde de ese jueves, se registró la caída del suministro eléctrico más importante de la historia reciente de ese país sudamericano, tanto en duración como en extensión superficial. Ocurrió a las GMT−20:50 en 23 estados, justo cuando las personas salen de sus puestos de trabajo para ir a descansar.

En la capital, muchos caminaron hasta sus hogares. Otros tuvieron que dormir en casa de familiares y amigos. Algunos, incluso, se vieron obligados a pasar la noche en plazas públicas y en las adyacencias del Metro de Caracas. El caos y la desesperación se apoderaron rápidamente de la ciudad.

Y no solo se detuvieron los diferentes sistemas de transporte: las comunicaciones también se vieron afectadas. A falta de señal telefónica y conexión a Internet, pocos advirtieron que ese apagón no era “uno más”. Fue un evento masivo sin precedentes conocidos que llegó a prolongarse entre cuatro y siete días continuos en ciertos sectores, en particular en el interior.

La versión oficial: guerra cibernética

Un año del mega-apagón que encendió los nervios del venezolano
El 26 de marzo de 2019, el fiscal Saab anunció la detención de seis personas por sabotaje (EFE/Henry Chirinos)

¿Qué sucedió? Dos días después del incidente, Nicolás Maduro se pronunció. El 9 de marzo, dijo que el mega-apagón lo causó “un ciberataque internacional contra el cerebro de nuestra empresa eléctrica y de manera automática se tumbó todo el proceso de reconexión. Nos han atacado más de 150 subestaciones del país”.

Asimismo, indicó que “estaban realizando ataques de alta generación científica, de alta tecnología, ataques electromagnéticos contra las líneas de transmisión". Y en la madrugada del 8 de marzo, "se desató un incendio en una estación de transmisión fundamental del sur del país".

Según el líder chavista, el autor del supuesto ataque fue el Gobierno de Estados Unidos (EEUU). “Le quitaron todos los servicios al pueblo en un ataque dirigido directamente por EEUU y por John Bolton (para ese momento encargado de Seguridad de la Casa Blanca). Aquí tengo las pruebas de la investigación, cómo lo hicieron, quién lo hizo y cómo lo continuaron”.

EEUU no tardó en manifestarse ante tales acusaciones. “El apagón nacional es un recordatorio de que la infraestructura, una vez sofisticada del país, ha sido saqueada y se ha deteriorado bajo la mala administración de Maduro”. Esto lo aseguró el enviado especial de EEUU para Venezuela, Elliott Abrams.

Por su parte, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, afirmó: “No hay comida. No hay medicinas. Ahora, no hay energía. A continuación, no habrá Maduro”.

Primeras acciones: amenazas y privativas de libertad

Con pocos días de haberse proclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó salió al paso frente a los señalamientos de Maduro. "Se están excusando como siempre en sabotaje. No existe sabotaje, es sencillamente la corrupción, la falta de mantenimiento, la falta de técnicos especializados”.

El 12 de marzo de 2019, el fiscal general, Tarek William Saab, anunció la apertura de una investigación a Guaidó por su implicación en el sabotaje del sistema eléctrico. El 25 de marzo a las GMT−17:20 se generó un segundo apagón que afectó a 16 estados.

Posteriormente, el 26 de marzo, el fiscal Saab anunció la detención de seis personas por sabotaje. "Informamos a la opinión pública nacional que el Ministerio Público ha logrado la detención de 6 ciudadanos presuntamente responsables del sabotaje eléctrico al Guri: César Valencillo, Judith Lara, Venetza Leonett, José Herrera, Melvin Romero, Julio Ruíz", dijo.

No tardaría en aparecer un tercer apagón masivo, el 29 de marzo a las GMT−23:10, en 21 estados.

Maduro presentó un plan de racionamiento eléctrico por un mes el 31 de marzo de 2019. Ese mismo día, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, dio a conocer la reducción de la jornada laboral. "El gobierno bolivariano ha decidido mantener suspendidas las actividades escolares y se establece una jornada laboral diaria hasta las dos de la tarde en instituciones públicas y privadas".

El 22 de julio a las GMT−20:45 se registra un cuarto apagón; esta vez, incidió sobre 22 estados.

Con un ojo puesto en el bombillo

En recientes declaraciones a la agencia de noticias EFE, la presidenta del Comité Nacional de Afectados por los Apagones, Aixa López, informó que durante el 2019 se contabilizaron 87.610 fallas eléctricas. Es decir, un promedio de 240 cortes diarios.

¿Cómo vivir tranquilo en estas circunstancias? La respuesta es bastante simple: no se puede. El nerviosismo posterior al mega-apagón trastocó la cotidianidad del venezolano.

El miedo tiene su asidero: los cortes abruptos de electricidad no se detienen (EFE/Henry Chirinos)

Debido al temor por un nuevo mega-apagón, hay quienes ya no usan el Metro. Prefieren caminar largos trayectos o tomar el bus.

Para evitar que se descomponga la comida, algunos mantienen cavas con hielo o envases de agua congelada en la nevera, ya que así se prolonga la duración de los alimentos.

Si están en sus residencias y se origina una falla, desconectan los artefactos o bajan los interruptores de la electricidad hasta que se normalice la situación.

Y es que de acuerdo con López, presidenta del Comité Nacional de Afectados por los Apagones, las pérdidas por electrodomésticos dañados superaron los 20 millones de dólares.

Muchos optaron por adquirir una bombona de gas para no tener que cocinar con leña, como debieron hacer durante el mega-apagón. Los que pueden, mantienen reservas de productos no perecederos en sus estantes.

El miedo tiene su asidero: los cortes abruptos de electricidad no se detienen. Según López, entre enero y febrero de 2020 se registraron 10.210 apagones.

Por ejemplo, el sábado 8 de febrero al menos 15 estados estuvieron parcialmente sin servicio eléctrico por varias horas. Entretanto, el 15 de febrero se produjeron dos apagones generales en el estado andino de Táchira, que se prolongaron por alrededor de seis horas.

El 19 de febrero, la gobernadora de esa entidad del occidente del país, Laidy Gómez, denunció que desde el martes 18 en la mañana se desvaneció la energía eléctrica, igual que en el vecino estado de Mérida.

Sin ir muy lejos, el pasado jueves 5 de marzo, la Compañía Eléctrica Nacional (Corpoelec) tildó de sabotaje la causa de otra suspensión de electricidad en el suroccidente venezolano.

Sentir un vacío en el estómago cuando el compresor de la nevera se pone en reposo o cargar el teléfono móvil aunque tenga la mitad de la batería, no son reacciones normales. Al contrario, demuestran nerviosismo al extremo. Pero también forman parte del “ser” venezolano, al menos del que vive todavía en Venezuela. ¿Llegará el día en el que ya no se asuste por que ocurra un próximo mega-apagón?

El mega-apagón fuera de Venezuela

El drama de los venezolanos durante el mes de marzo de 2019 traspasó las fronteras y generó diversas reacciones.

El mandatario de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dijo que su país “condena el sabotaje terrorista contra el sistema eléctrico de #Venezuela. Es parte de la escalada en la guerra no convencional de #EEUU contra ese hermano país. Priva a la población de servicios básicos indispensables para la vida”.

El Grupo e Lima, por su parte, también tomó posición al respecto. “Los Gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú, miembros del Grupo de Lima, nos solidarizamos con los millones de venezolanos afectados por el apagón que se prolonga por más de 50 horas y que hasta el momento se ha cobrado 18 víctimas en hospitales y clínicas como consecuencia de la falta de suministro eléctrico, además de los innumerables percances en la vida diaria que se suman a las penurias que el pueblo venezolano viene sufriendo hace años. Esta situación no hace más que confirmar la existencia y magnitud de la crisis humanitaria que el régimen de Maduro se niega a reconocer”.

China tampoco se quedó por fuera. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lu Kang, aseguró que “China espera que la parte venezolana pueda descubrir la razón de este problema lo antes posible y reanudar el suministro normal de energía y el orden social. China está dispuesta a proporcionar ayuda y soporte técnico para restaurar la red eléctrica de Venezuela”.

Lo mismo hizo Rusia a través del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova. “Según el gobierno legítimo del país encabezado por el presidente Maduro, así como por información de otras fuentes creíbles, la red eléctrica de Venezuela fue atacada desde el exterior. Fue un intento de influenciar de forma remota los sistemas de control en las principales subestaciones eléctricas donde se instalaron equipos fabricados en Canadá”.

Los medios de comunicación internacionales igualmente reseñaron la noticia.

Un año del mega-apagón que encendió los nervios del venezolano
El diario The New York Times de EEUU
Un año del mega-apagón que encendió los nervios del venezolano
El País de España
Un año del mega-apagón que encendió los nervios del venezolano
El canal de noticias CNN En Español

El 16 de junio de 2019 hubo un mega-apagón simultáneo en Argentina, Paraguay y Uruguay. Se calcula que la falla del sistema afectó a más de 50 millones de personas.

Además de pronunciarse a las pocas horas del incidente, las autoridades investigaron los hechos y determinaron, el 3 de julio de 2019, que la causa del apagón fue un “error operativo” de la empresa de transporte de energía eléctrica de alta tensión, Transener. Las diferencias con respecto al manejo de la información y la aceptación de responsabilidades entre ambos mega-apagones, son más que evidentes.

Ver más