Policía de élite de México combate violencia sin precedentes

El COE representa uno de los emblemas de seguridad del nuevo Gobierno de la Ciudad de México

Caracas ocupa el sexto lugar entre las ciudades más peligrosas (José Méndez/EFE)

15 minutos. Entrenados para enfrentar al crimen organizado, el Comando de Operaciones Especiales (COE) representa uno de los emblemas de seguridad del nuevo Gobierno de la Ciudad de México para combatir una ola de violencia sin precedentes.

Nacimos “para reforzar la operatividad en diferentes sectores, ya que muchas veces la Policía convencional se encuentra rebasada por la delincuencia como tal”, cuenta a Efe el encargado de grupo del COE Alfredo Guzmán a bordo de su unidad durante un recorrido en exclusiva para Efe.

En un convoy de cinco camionetas y unos 20 policías, este cuerpo adscrito a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y bautizado en algunos medios como el SWAT chilango -gentilicio de la capital- patrulla el corazón de Tepito, conocido como el barrio bravo y una de las zonas mas peligrosas.

Los policías entran en uno de los muchos vecindarios de Tepito, hallan una pequeña planta de marihuana, que requisan sin interponer denuncia porque nadie fue encontrado cometiendo un delito flagrante.

El Comando de Operaciones Especiales (COE) en un operativo en ciudad de México ( José Méndez/EFE)

Según el Secretariado Ejecutivo Nacional, las cifras hablan por sí solas: entre enero y julio se registraron 1.047 asesinatos, un 13,1 % más frente a los 926 del mismo periodo de hace un año, mientras que se mantuvo la cifra de secuestros y se dispararon, además, los casos de corrupción de menores o trata de personas.

La ola de violencia también se refleja en las páginas de los periódicos, donde aparecen tiroteos en plena calle casi a diario y detenciones de criminales, como la pasada semana la detención del Cindy, presunto líder del llamado Cártel de Tláhuac.

UN TRABAJO DE RIESGO Y AGOTADOR

Sus jornadas son extenuantes, de 24 horas con pequeños descansos para comer. Pero a juzgar por la disciplina y el entusiasmo el cansancio parece que no hace mella.

A lo largo de una carrera de media vida, Patricia Peña, vivió persecuciones, balaceras y todo tipo de situaciones de riesgo. “Al estar aquí uniformados ya estamos corriendo peligro”, subraya.

Aunque este recorrido es tranquilo, el COE intervino en su corta existencia en varios decomisos de drogas y en la detención de delincuentes armados y presuntos miembros de bandas delictivas.

Cuando acaba la jornada, Peña y Guzmán se quitan una coraza y son Patricia y Alfredo de nuevo.

“Les dije a personas que son civiles que soy policía y no me lo creen porque a lo mejor piensan que la mujer no es capaz. (…) Aquí hacemos el papel se podría decir de mala, a lo mejor hasta tengo cara de mala, pero ya en el interior soy otra”, confiesa Patricia.

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