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Insultos de lado y lado definieron el debate sin atril, frente a frente, entre Lula y Bolsonaro

Llegó a haber contacto físico cuando el presidente puso la mano en el hombro del exsindicalista

Bolsonaro puso en aprietos a Lula sacando a relucir la corrupción en los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) entre 2003 y 2016 (EFE/Sebastião Moreira)

15 minutos. El presidente Jair Bolsonaro y el exgobernante Luiz Inácio Lula da Silva jugaron sucio en un durísimo debate celebrado este domingo, a 2 semanas de la segunda vuelta de las elecciones de Brasil.

El debate, con un formato muy libre, permitió largos cruces dialécticos entre Lula y Bolsonaro, que derivaron en constantes enfrentamientos. No faltaron golpes bajos, mentiras, insultos y palabras soeces.

Pero tampoco silencios incómodos y alguna risa entre los oponentes. Debatieron sin atril, frente a frente, llegando a haber incluso contacto físico en un momento, cuando Bolsonaro puso la mano en el hombro de Lula tras una ironía del exsindicalista.

Pandemia y corrupción

Lula desgastó a Bolsonaro principalmente con su criticada gestión de la pandemia, la grave situación económica que vive la capa de la población más pobre y la destrucción de la selva amazónica.

Del otro lado, Bolsonaro puso en aprietos a Lula sacando a relucir la corrupción en los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) entre 2003 y 2016.

"Petrobras fue el mayor escándalo de corrupción de la humanidad. Saquearon 90 mil millones de reales (unos 18 mil millones de dólares). Usted se metió el dinero en el trasero y lo repartió con los amigos". Así le espetó Bolsonaro a Lula en uno de los momentos más ásperos del debate.

Lula reconoció que hubo corrupción en la petrolera estatal. Sin embargo, aseguró que todo se descubrió por la transparencia de su Gobierno (2003-2010).

La izquierda latinoamericana

Bolsonaro aprovechó el tramo final del debate para sacar a relucir la relación de Lula con presidentes latinoamericanos como el nigaragüense Daniel Ortega, el venezolano Nicolás Maduro, el colombiano Gustavo Petro y el argentino Alberto Fernández, a los que vincula con el comunismo.

Dedicó más tiempo a criticar a Ortega; en especial, por la detención de sacerdotes, el cierre de iglesias y de medios de comunicación.

El exsindicalista dijo que la situación política de Nicaragua le corresponde resolverla a los nicaragüenses, aunque dejó un recado para Ortega.

"Si alguien se cree imprescindible, está naciendo un dictador. Pero si Ortega está equivocándose, que el pueblo nicaragüense lo castigue. Si Maduro está equivocándose, que el pueblo venezolano lo castigue", dijo Lula.

También trajo a colación el discurso del presidente colombiano Gustavo Petro en la ONU para defender la despenalización de la cocaína, vinculándolo con Lula, quien nunca se ha pronunciado a favor de la legalización de las drogas.

Insultos a ambos lados

Los insultos marcaron la tónica del debate y sobresalieron por encima de las propuestas de Gobierno.

Lula llamó a Bolsonaro "pequeño dictadorcito", "mentiroso" y "caradura". El actual jefe de Estado dijo que su predecesor es "una vergüenza nacional" y un "ladrón".

En tono irónico, Lula le espetó a Bolsonaro, capitán en la reserva del Ejército, que cuando era diputado le "adulaba" y "sentía orgullo" de tenerlo como presidente, por el trato que le daba a los militares.

En el debate también salió a relucir una polémica desatada este domingo por unas declaraciones de Bolsonaro que causaron revuelo. Usó una frase coloquial que se podría entender como que se sintió atraído por unas jóvenes venezolanas de 14 años, que se estaban prostituyendo.

El primero en aludir al caso fue el líder conservador, que se quejó de que la oposición haya utilizado esas declaraciones para acusarle de pederasta, tocándole "en lo más sensible" el tema de la defensa de la familia.

Lula, más tarde, sin referirse directamente al caso, dijo que quien le conoce sabe lo que hizo. También opinó que "debe tener la conciencia muy pesada por lo que hizo" porque se levantó de la cama la pasada medianoche a desmentir las acusaciones de pederastia.

Los brasileños volverán a las urnas el próximo 30 de octubre para elegir entre Lula y Bolsonaro.

En la primera vuelta de las elecciones, celebrada el 2 de octubre, Lula fue el candidato más votado, con el 48,4 %, frente al 43,2 % de los sufragios que recibió Bolsonaro.

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