15 minutos. El Gobierno de Perú considera que la renuncia de la vicepresidenta Mercedes Aráoz no es efectiva porque la presentó ante un Congreso que “no existe”, afirmó el primer ministro peruano, Vicente Zeballos.
“Desde una perspectiva política y constitucional, ella sigue siendo vicepresidenta de Perú”, remarcó Zeballos en la emisora RPP Noticias.
Esta aclaratoria del primer ministro se dio después que Aráoz anunciara su renuncia “irrevocable” este martes ante el presidente del Congreso, que fue disuelto el lunes por el presidente Martín Vizcarra.
He decidido renunciar irrevocablemente al cargo de Vicepresidenta Constitucional de la República. Las razones las explico en la carta adjunta. Espero que mi renuncia conduzca a la convocatoria de elecciones generales en el más breve plazo por el bien del país. pic.twitter.com/c4tz4tnzMw
— Mercedes Aráoz (@MecheAF) October 2, 2019
Además, Zeballos enfatizó que “ella renunció ante el presidente del Congreso, y el Congreso no existe, ha quedado disuelto” en uso de las prerrogativas constitucionales.
- Haitianos volvieron a las calles a exigir renuncia de Moise
- Excongresista colombiana se fuga de prisión
“Lo que está en ejercicio es la Comisión Permanente, ella sigue siendo primera vicepresidenta en estos momentos”, ratificó.
El primer ministro manifestó, además, la “disposición” de Vizcarra para mantener una buena relación y entablar conversaciones con “mayor fluidez” con Aráoz. A pesar de que ella asumió durante la confusa jornada del lunes el cargo de “presidenta en funciones” que le otorgó una facción del Congreso que rechaza su disolución.
Carta de Aráoz
Aráoz envió una carta al presidente del Parlamento, Pedro Olaechea, para informarle que renunciaba a la vicepresidencia porque “se ha roto el orden constitucional” en el país.
De hecho admitió que espera que su decisión “conduzca a la convocatoria de elecciones generales en el más breve plazo por el bien del país”.
Incluso la vicepresidenta renunció a la “presidencia en funciones” que, poco antes, admitió que asumió en un acto de carácter político, sin mayor efecto en la conducción del país.
Tras disolver el Congreso, el Ejecutivo convocó a nuevas elecciones legislativas para el próximo 26 de enero, tal como estipula la Constitución peruana para estos casos.