15 minutos. El exfiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, afirmó en una entrevista al diario O Estado de Sao Paulo que durante el ejercicio de su cargo pensó en “asesinar” a un juez de la Corte Suprema que sembró sospechas sobre su hija y luego suicidarse.
Janot, que dirigió el Ministerio Público Federal entre 2013 y 2017, admitió que llegó a acudir armado a una audiencia del Supremo con la intención de matar a tiros a Gilmar Mendes, uno de los once magistrados que componen el máximo tribunal del país.
“No iba a ser una amenaza, iba a ser un asesinato. Iba a matarle y después me iba suicidar”, señaló.
Mendes lamentó en una nota enviada a los medios de comunicación lo que calificó de “impulsos homicidas” de Janot y le recomendó “buscar ayuda psiquiátrica”.
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El exfiscal de Brasil admitió pensar en cometer el crimen después de que el citado juez difundiera “una historia mentirosa” sobre su hija al intentar apartarle de la instrucción de un proceso judicial.
“Eso me sacó de mis casillas”, indicó.
Antes de dejar el cargo, Janot solicitó en mayo de 2017 que Mendes no analizara un recurso de “habeas corpus” interpuesto por el exmagnate brasileño Eike Batista, condenado por corrupción, con el argumento de que la mujer del magistrado trabajaba en el mismo bufete que defendía a Batista.
condenado por corrupción, con el argumento de que la mujer del magistrado trabajaba en el mismo bufete que defendía a Batista.
Como respuesta, Mendes afirmó que la hija de Janot defendía a la constructora OAS, implicada en la vasta trama corrupta destapada en la petrolera estatal Petrobras, en un proceso en el Consejo de Administración de Defensa Económica (CADE), órgano de combate a los monopolios en Brasil.
Janot expresó que el magistrado “inventó” esa “historia” y que su hija nunca fue abogada del área penal.
“Fue la mano de Dios”
“Estaba solo, pero fue la mano de Dios. Fue la mano de Dios”, que impidió materializar su pensamiento, aseguró.
Por su parte, Mendes también manifestó en su nota que “el combate a la corrupción en Brasil” se convirtió en “rehén de fanáticos que nunca escondieron que también tenían un proyecto de poder”.
“Si el hecho de no estar de acuerdo con un juez del Supremo lo expuso a tales tentaciones locas, me pregunto cómo condujo las investigaciones penales”, indicó.
Janot fue un fiscal general comprometido con combatir los múltiples casos de corrupción en Brasil.
Puso en marcha la Operación Lava Jato, que investiga desde hace cinco años la red de corrupción en Petrobras, y llevó a prisión a decenas de empresarios y políticos.