15 minutos. Francisco Sagasti juró este martes el cargo de presidente de Perú y, durante su discurso de investidura, recordó a los dos fallecidos en el marco de las protestas desatadas tras la destitución de Martín Vizcarra, al tiempo que recalcó su “compromiso” con la designación.
“Agradezco al Congreso y agradezco a la ciudadanía por esta alta designación, pero este agradecimiento es un gran compromiso”, comenzó Sagasti, haciendo hincapié en que sus palabras sirvan “para recordar a Inti Sotelo y Bryan Pintado, lamentablemente fallecidos durante las últimas jornadas” y pidiendo que su “sacrificio” marque “un hito”.
El nuevo presidente de Perú lamentó que no se puede devolver la vida a los fallecidos, pero sí se puede evitar que vuelva a suceder.
En ese marco, pidió perdón “en nombre del Estado” a sus familiares, a ellos y a “todos los jóvenes que marcharon por defender la democracia” en la nación andina.
Asimismo, hizo un llamamiento a mantener la “calma, tranquilidad y ecuanimidad”, pero a no confundir estas cualidades con “pasividad, conformismo o resignación”.
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“No hemos sabido escuchar o responder a las legítimas aspiraciones de la gran mayoría de peruanos, a demandas de reconocimiento y dignidad”, manifestó Sagasti.
Señaló que “la política ha sido muy destructiva y muchas veces los diversos actores no hemos actuado como rivales, sino como enemigos irreconciliables”.
“Los hechos de los últimos días lo han puesto como evidencia”, subrayó.
En este contexto, recordó que “los mecanismos de control político deben afectar la estabilidad del país” y situarlo “en una crisis política”.
Sagasti y su línea de acción
En cuanto a su Ejecutivo, Sagasti garantizó que su Gobierno no será “partidista”, sino “plural”.
Dijo que el primero de los “desafíos” al que tiene que enfrentarse es asegurar que las elecciones se realicen “sin contratiempos” y sean “absolutamente limpias”.
“Debemos enfrentar la graves crisis económica y de salud originada por la pandemia”, afirmó el presidente.
“Haremos lo posible por reducir los contagios de la COVID-19 sin afectar seriamente la economía”, prometió, reconociendo que es una tarea “difícil”.