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Alan García, una figura que se diluye en el olvido a un año de su muerte

La situación de la agrupación Aprista es responsabilidad del propio exmandatario, según analistas políticos

Los problemas del aprismo está siendo la imposibilidad de capitalizar la pérdida del líder sobre la base del recuerdo ( EFE/ Christian Escobar Mora)

15 minutos. A un año del suicidio del expresidente peruano Alan García (1949-2019), la rutilante figura del político se diluye en el olvido con un dudoso legado y mínima influencia, más víctima de escarnio que de afecto y sentimiento.

Con el disparo que puso fin a su vida el 17 de abril de 2019 se puso en marcha también una disolución absoluta del poder que García y sus seguidores del Partido Aprista aparentaban ejercer.

La ausencia de García apenas resultó relevante salvo para sus allegados y para su partido, cuyo respaldo electoral se desplomó y parece encontrarse al borde de la desaparición.

Tres Garcías

"García es junto con Alberto Fujimori la figura política más importante de la segunda mitad del siglo XX. Y hay tres Garcías: el primero es el que gana en 1985, heterodoxo y antiimperialista. Luego, tras la caída de Fujimori, el que lidera uno de los gobiernos más conservadores de América. Y el tercero es el derrotado, sin poder real y acosado por la corrupción", indicó a Efe el politólogo peruano Mauricio Zavala.

En ese sentido, su muerte, que se produjo cuando la fiscalía ordenó su detención por corrupción, parece haber fijado esa última imagen en el imaginario colectivo.

Figura mediática

"García era una figura de las más importantes porque era ingenioso, siempre estaba atacando a todos y era muy atractivo en términos mediáticos, pero políticamente era marginal", añadió el analista.

La sensación de ausencia intrascendente de la figura de García responde a "una de las más efectivas estrategias que el exmandatario utilizó en vida, la presencia mediática permanente".

Así lo consideró para Efe la analista Adriana Urrutia, quien apuntó que antes de su muerte "cada tema y asunto público era comentado en los medios por apristas".

"Ese era el modus operandi, tomar la palabra en los medios para consolidarse o ser líderes de opinión y generar corrientes", añadió.

Sin partido

Esta "desaparición" de la figura del expresidente fue paralela por tanto a la del Partido Aprista, que se convirtió "en un bloque personalista", indicó Urrutia.

"El aprismo se convirtió en Alan, y Alan ya no está, y eso hace que el partido tenga pésimos resultados", agregó.

En palabras de Zavala, la situación de la agrupación es responsabilidad del propio García, "quien hizo un esfuerzo por disminuir al partido y convertirlo en armadura para resguardar su libertad".

En las elecciones parlamentarias extraordinarias que se realizaron en Perú en enero, ya sin García, el Partido Aprista perdió todos sus diputados. Hubiera perdido su inscripción oficial de haberse aplicado la ley electoral peruana.

Afecto y escarnio

Otro de los problemas del aprismo está siendo la imposibilidad de capitalizar la pérdida del líder sobre la base del recuerdo", apuntó Urrutia.

En tiempos de confinamiento por la COVID-19, los únicos eventos anunciados en memoria de García son sendas misas que se transmitirán por internet. Su hija, Carla García, pidió inundar las redes con fotos y recordatorios de la vida y obra del político bajo el título "Alanvive".

De momento, el efecto logrado es el opuesto, ya que son abrumadoramente más las personas que están subiendo mensajes en contra de García.

"Todos están en su derecho de recordarlo en sus afectos, pero sí creo que es importante para el aprismo que se desligue de García. Deberían ser críticos con su memoria, no tanto renegar, pero si evaluarlo en términos realistas, ponderados y críticos. Pero no están teniendo esa actitud", concluyó Zavala. 

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