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Doctor Q saltó la valla fronteriza en 1987 y hoy, viviendo en Florida, inspira un filme de Brad Pitt

Alfredo Quiñones-Hinojosa, quien llegó a EEUU con 19 años, sin dinero y sin hablar inglés, es ahora presidente de Cirugía Neurológica de la Clínica Mayo en Jacksonville

El ser invisible es algo difícil, de veras, yo lo pienso y lo sigo viendo, no nada más con los inmigrantes que vienen a EEUU", afirmó el mexicano (EFE/Netflix)

15 minutos. Sentirse invisible es lo que más recuerda de ser indocumentado en Estados Unidos (EEUU) el neurocirujano mexicano Alfredo Quiñones-Hinojosa, conocido como Doctor Q. El médico saltó la valla fronteriza en 1987 y ahora inspira un filme de Brad Pitt que retrata su vida y su empeño por hallar una cura para el cáncer cerebral.

"Pienso que estoy empezando a utilizar mi voz para darle cara a aquellos que se sienten así". Así lo expresó Quiñones-Hinojosa, presidente de Cirugía Neurológica de la Clínica Mayo en Jacksonville (Florida).

"El ser invisible es algo difícil, de veras, yo lo pienso y lo sigo viendo, no nada más con los inmigrantes que vienen a EEUU sino los inmigrantes que van a cualquier país del mundo a buscar su sueño", agregó.

A los 53 años, Doctor Q celebra que Plan B, la productora de Pitt, siga abordando temáticas sociales y universales como lo hizo con Twelve Years a Slave, Selma y Moonlight.

"Yo pienso que este es un mensaje universal. El no ser invisible es algo que nos hace luchar, trabajar arduamente, que nos hace seguir soñando de tratar de vivir una vida mejor", subrayó.

Las migraciones afectan a millones de personas, algunas incluso con documentos, que a pesar de tener generaciones viviendo en nuevos países "todavía se siguen sintiendo como si fueran extranjeros".

Dice que conoce poco de la producción, que han sonado varios actores, incluido el propio Pitt para hacer de Doctor Q. Apenas sabe que el guion está en su etapa final.

Sobre Pitt, a quien aún no conoce en persona, señala que no es tan atlético como él para personificarlo. "Va a tener que hacer mucho ejercicio", comentó con humor.

"Al Quinn"

El neurocientífico, que cuando no trabaja se evade corriendo y escuchando la música de Rocky, agradece a la productora de Pitt por tratar de cambiar los estereotipos de los latinos en el cine "como los narcos".

"Lo que ellos están tratando de decirle al mundo es que hay gente humilde que ha llegado a lo máximo de lo máximo", dijo. Sin embargo, aclaró que su trabajo se debe a un gran equipo.

La película tiene tela de dónde cortar. Su trabajo como agricultor y soldador para sacar adelante a su familia en México, su automóvil AMC Gremlin, donde dormía por esas épocas; o su renuencia a acortar el nombre para complacer a aquellos en la Universidad de Harvard que no sabían pronunciar Quiñones.

Doctor Q cuenta que cuando estudiaba Medicina le sugerían que siguiera los pasos del actor Anthony Quinn, que realmente se llamaba Manuel Antonio Rodolfo Quiñones, y adoptara como nombre el de "Al Quinn".

Pero el inmigrante de Mexicali, que fue el elegido para el discurso de graduación de su promoción en Harvard, hizo lo contrario. Unió sus apellidos Quiñones-Hinojosa para mantener "orgullosamente "sus raíces.

Ante la dificultad de pronunciación de sus colegas, terminaron llamándolo Doctor Q.

A él no le disgusta y lo utilizó en su libro Becoming Dr.Q: My Journey from Migrant Farm Worker to Brain Surgeon (2011). La obra relata sus logros, como graduarse de Medicina en 1999, el mismo año que se hizo ciudadano, pero también sus comienzos cultivando tomates, sandías, uvas y coliflores en California.

"Mi sueño era sencillo. Lo que yo quería hacer en aquel entonces era ganar un poquito de dinero y mandarle a mis padres y a mis hermanos para que pusieran comida en la mesa. Estábamos en una situación muy difícil", rememoró.

La otra valla que saltar

Becoming Dr. Q también es, por ahora, el título del proyecto de Plan B en asociación con Annapurna. En los próximos 2 años espera llevar a la pantalla gigante la vida de este experto del cerebro, fundador de la entidad sin fines de lucro Mission: Brain.

El neurocirujano dice, sin embargo, que no sentía que tuviera los méritos suficientes para este nuevo proyecto. Tardó 8 años en aceptar desde que se lo propusieron en 2007.

Graduado también de Berkeley, autor de decenas de textos científicos y líder en prestigiosas instituciones como Johns Hopkins, Doctor Q reconoce que aún le quedan rezagos de su experiencia como inmigrante.

Aseguró que cruzar la frontera a los 19 años, sin inglés y sin dinero, "fue difícil", pero que lo más difícil fue creer en sí mismo.

"Yo me imagino que eso es lo que pasa con los inmigrantes y con mucha gente. La barda más difícil que tenemos es de creer en nosotros mismos, que tenemos algo positivo que aportar", explicó.

La política la esquiva, pero señala que "mientras haya pobreza en el resto del mundo, desigualdades, falta de acceso a cosas sencillas como es comer, servicios públicos, higiene, salud mental, siempre la gente va a tratar de buscar una mejor vida".

Frontera inexplorada

La vida del mexicano ya había inspirado también un documental de la BBC y Netflix, The Surgeon's Cut, que recoge la experiencia de 4 cirujanos del mundo y en la que dice sentirse como un "samurái" en el quirófano.

En el capítulo Sacred Brain, estrenado en diciembre, Quiñones-Hinojosa relata su mayor aspiración: combatir el cáncer de cerebro y los tumores cerebrales.

"El cerebro es la frontera inexplorada, ahí está todo, ahí lo vives, ahí lo sientes. Están las emociones, está el amor, está la esperanza, está el temor", dice.

Señala que siente una gran fascinación explorar el cerebro y que es un "privilegio" que los pacientes le permitan esa conexión, que para él es "física y espiritual".

"Sabemos muy poquito del cerebro", dijo, y se emociona, se siente como un "astronauta" y le da ilusión tratar de cambiar el mundo y "hacer la calidad de vida un poquito mejor".

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