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Red Hot Chili Peppers fue la gran atracción de Rock in Río

El grupo hizo un repaso de algunas de las mejores canciones de sus once discos

La agrupación de rock abrió su presentación con las canciones: "Can't stop", "The Zephyr Song" y "Dark Necessities" (Antonio Lacerda/EFE)

15 minutos. La banda californiana Red Hot Chili Peppers cumplió todas las expectativas en su tercer Rock in Río consecutivo en Río de Janeiro y brilló como la principal atracción de la cuarta jornada de conciertos.

El grupo liderado por el vocalista Anthony Kiedis hizo en esta ciudad brasileña un repaso de algunas de las mejores canciones de sus once discos.

Asimismo la agrupación no tuvo problemas para animar un público incondicional y que conocía de memoria todo el repertorio.

Iniciaron su concierto con una larga introducción de guitarras y con elogios a Brasil, antes de arrancar con Can't stop, The Zephyr Song y Dark Necessities.

Después, Red Hot Chili Peppers le dio a un público eufórico Californication, Right on time y I wanna be your dog (de los Stooges) en el medio de la presentación, en la que abundaron los solos de guitarra, bajo o batería, y se despidió con Goodbye angels y Give it Away, coreada a retumbar por toda la Ciudad del Rock.

Aún así fue sorpresivo que dejaran por fuera Under the bridge y por dejar la interpretación de Pea en la voz del bajo Flea.

Panic! at The Disco

Panic! at the Disco fue la segunda gran atracción de la noche y debutante en el Rock in Río y aprovechó su primera vez en Río para presentar sus últimos trabajos.

Sin embargo, dejó por fuera varias de las canciones de sus inicios, que son las más recordadas por el público brasileño.

Pese a que tocó algunas de sus canciones de la década pasada cuando surgió como banda emo, como Nine in the Afternoon y I Write Sins Not Tragedies, el concierto de este jueves estuvo centrado en los discos más nuevos y comenzó con enérgicas interpretaciones de Victorius y Silver Lining.

La banda sorprendió por incluir violines y trompetas que acompañaron el el vozarrón de Brendon Urie, capaz de altos tonos y agudos, y que demostró su gran capacidad al interpretar una versión muy próxima de la Bohemian Rhapsody de Queen casi al final de su presentación.

Pero los aficionados tuvieron que esperar hasta el final para escuchar High hopes, uno de los mayores éxitos del grupo.

Más tarde, la banda Nile Rodgers & Chic repasó varios clásicos de la música disco de varias décadas con los que puso a bailar en Río a rockeros de varias generaciones.

Con una numerosa banda de metálicos y dos poderosas cantantes en el palco interpretaron sus clásicos como We are family, Good times, Dance, dance, dance, Le Freak o I'm Coming Out, comunes en fiestas de disco en todo el mundo y que el público sabía de memoria.

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