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Festival de Toronto se adentra en el escándalo indígena con Night Raiders

La película es la primera coproducción indígena entre Canadá y Nueva Zelanda, y en ella participa el director neozelandés Taika Watiti

La inspiración de Goulet para Night Raiders es trágicamente real (Cortesía Twitter @THRGlobal)

15 minutos. El Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) se adentró este viernes de lleno en el escándalo de las residencias escolares para indígenas de Canadá con el estreno de Night Raiders, un film en el que el Estado secuestra a niños para someterlos en campos de educación.

El film es uno de los primeros de un nuevo género denominado ciencia ficción indígena y está dirigido por la cineasta indígena canadiense Danis Goulet. Este es uno de los dos elegidos por TIFF para el programa de Galas.

Goulet señaló que la proyección de Night Raiders en TIFF es un triunfo y que "la ola de cine indígena de ciencia ficción-terror ya llegó".

"Durante muchos años, la gente de nuestra comunidad ha querido tener acceso al derecho de contar nuestras historias. Canadá tenía leyes que prohibían nuestra expresión cultural así que estamos empezando un renacimiento y la ola de cine de género es parte de eso. Es un momento realmente apasionante", añadió la directora.

Night Raiders es la primera coproducción indígena entre Canadá y Nueva Zelanda, y en ella participa el director neozelandés Taika Watiti. También está interpretada por Elle-Máijá Tailfeathers, Brooklyn Letexier-Hart, Gail Maurice y Amanda Plummer, entre otros.

El otro largometraje de Galas de hoy es Last Night in Soho, del inglés Edgar Wright (Shaun of the Dead, 2004; Scott Pilgrim vs. the World, 2010) y que está protagonizado por Thomasin McKenzie, Anya Taylor-Joy y Matt Smith.

En Last Night in Soho, estrenada en el Festival de Cine Venecia, McKenzie (Jojo Rabbit) y Taylor-Joy (The Queen's Gambit) se unen en un thriller psicológico, en el que una joven apasionada por la moda (Eloise/McKenzie) se instala en el Londres para convertirse en diseñadora.

Pero una vez en la ciudad, Eloise descubre que puede viajar al pasado, concretamente a la década de 1960, donde es testigo de un crimen.

Basada en hechos reales

Si la historia que narra Wright en Last Night in Soho es ficticia, la inspiración de Goulet para Night Raiders es trágicamente real.

Goulet, que es de ascendencia indígena (cree y metis), sitúa Night Raiders en un futuro no muy distante, el año 2043, en el que, tras una cruenta guerra civil en Norteamérica, Canadá está bajo la ocupación militar del "estado del sur".

Una de las políticas de las nuevas autoridades militares norteamericanas es secuestrar niños en las comunidades que controlan para enviarlos a campos donde los reeducarán.

Waseese (Letexier-Hart) es una niña enviada a uno de los campos. Su madre, Niska, una mujer indígena cree interpretada por Tailfeathers, intenta de forma desesperada recuperarla antes de que el proceso de reeducación haya borrado su personalidad e independencia.

La verdad de estas residencias

El estreno de Night Raiders se produce en un momento en el que Canadá está empezando a confrontar la realidad del sistema de residencias escolares. Estos eran internados establecidos por el Gobierno canadiense para niños indígenas cuya misión era asimilar a la población aborigen.

La existencia de las residencias escolares, que empezaron a funcionar a finales del siglo XIX hasta que la última cerró sus puertas en 1997, nunca fue un secreto. Sin embargo, la vasta mayoría de la población no indígena del país nunca prestó atención a lo que sucedía tras los muros de los internados.

El país tampoco reaccionó en 2015 cuando la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá, tras recopilar testimonios, publicó su informe final. En este detallaba los horrores sufridos por decenas de miles de niños a manos de las instituciones religiosas que gestionaban las residencias escolares.

La Comisión señaló que los niños, que como en el film de Goulet los enviaban a la fuerza a los internados agentes de Policía que aparecían de repente en las comunidades para arrancar a los menores de sus familias, sufrieron de forma sistemática abusos psicológicos, físicos y sexuales.

El informe también señaló que varios miles de niños murieron en los internados. De hecho, en muchos casos, a las familias nunca los notificaron de lo sucedido con sus seres queridos.

Sólo el descubrimiento en los últimos meses de centenares de tumbas sin identificar en los terrenos de varias residencias escolares en el oeste de Canadá ha empezado a despertar la consciencia del país sobre los abusos cometidos contra la población indígena, abusos que todavía continúan para muchos.

Ahora, Night Raiders transporta ese horror, uno de los capítulos más oscuros y dolorosos de la historia reciente de Canadá, a la pantalla grande convertido en una ciencia ficción indígena.

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