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La magia del ilusionismo es dejarse cautivar por el truco

Tres artistas venezolanos de las apariciones misteriosas o los juegos mentales, revelaron detalles de un oficio antiguo pero en constante transformación

La literatura sitúa los inicios de la magia en Egipto hace 4000 años. El primer documento que da cuenta de un acto de ilusionismo data del año 1825 (Pixabay)

15 minutos. Todos sabemos que las cartas no cambian de posición por sí solas o que una persona no sale ilesa al cortarla por la mitad con una sierra eléctrica. Lo realmente fantástico de estos actos es que, a pesar de ser imposibles, pueden hacerlos realidad ante nuestros ojos. ¿Acaso no reside allí la magia del ilusionismo? En rendirse ante el truco, que en otras palabras significa ser engañado con consentimiento.

Pero no todos quieren ser vistos como el tonto que se dejó embaucar, al que le hicieron trampa y de quien se burlan en público.

“En lugar de disfrutar el show como una forma de entretenimiento, ven al mago como un enemigo al que hay que derrotar y a la magia como un rompecabezas malicioso que se debe resolver como sea”. Así lo explicó Nabil Touchie, mago especialista en Mentalismo, quien actualmente reside en Bogotá (Colombia), donde ejerce el oficio a tiempo completo.

Nabil Touchie es mago los 365 días del año

Aunque recibió el título universitario en Derecho, siempre tuvo la certeza de que la abogacía no era su carrera soñada. Por eso, cuando solicitó su visa de profesional independiente lo hizo como Mago/Ilusionista y así aparece en su pasaporte.

Para Touchie, “el público más difícil de complacer es el que se niega a disfrutar, ya sea por algún prejuicio, mala experiencia o creencia. Simplemente decide que no le gusta la magia y no participa, critica y hasta invita a los demás a que no participen”, dijo.

El mago y comediante, Daniel Giandoni, opina ligeramente diferente. Para este “artista del entretenimiento”, como se define en su página web, no hay público difícil de complacer. “Toda audiencia hay que ganársela desde cero, no importa quién seas, de dónde vengas o qué edad tenga el espectador”.

Vínculo necesario

Lo realmente importante es la conexión con las personas y esta “se logra en el primer minuto del show. Ese es el verdadero objetivo”, afirmó Giandoni, quien también vive en la ciudad de Bogotá y es graduado de economista.

Freddy León, por su parte, sí considera que haya multitudes menos dadas a la magia, pero la población infantil no forma parte de ese grupo. “Si tienes la historia correcta y un truco llamativo, podrás satisfacer hasta al más exigente niño”.

Según este joven mago, experto en Cartomagia, el espectador escéptico es el más complicado, no solo porque busca la manera de descubrir el trasfondo de la rutina, sino que además cree tener la autoridad para exigir parámetros de calidad.

A pesar de no dedicarse exclusivamente al ilusionismo, ha aprendido estrategias psicológicas y sociales para manejar este tipo de situaciones, convirtiéndolas de “ácidas y desagradables en algo más ameno y divertido”, aseguró León, residente del estado central de Miranda (Venezuela).

Raíces que aun crecen

Daniel Giandoni se dedica a presentaciones corporativas

Todos incursionaron en el universo del ilusionismo por razones distintas. León quedó impresionado por un truco de magia hecho por un amigo y quiso emularlo por curiosidad; Touchie tomó la decisión al asistir a una presentación de David Copperfield en el Poliedro de Caracas; a Giandoni le gustaba una compañera del colegio y pensó que podía llamar su atención: la chica no se enamoró de él pero él sí se enamoró de la magia.

Sin embargo, los tres coinciden en señalar que la magia va más allá de barajar cartas o adivinar números al azar.

“En Internet hay millones de tutoriales para iniciarse. Pero el verdadero reto interno es lo que puedas hacer con lo que aprendes. Es como un músico: puedes aprender a tocar notas en la guitarra, pero lo importante es que con esas notas puedas hacer tu propia canción. Eso es lo que te hace único y te permite destacar sobre el resto”.

Así lo indicó Giandoni, ganador del Premio Latinoamericano de Magia de la Federación Latinoamericana de Sociedades Mágicas (actual FISM Latinoamérica) y Subcampeón Latinoamericano en la categoría de Cartomagia (ambos en Lima, Perú, 2009).

Simbología

Complejidad y diversidad son atributos que hacen de la magia una comunidad heterogénea. “Cada mago es un mundo y crea su propio estilo. El carisma como el humor y el misterio que le puedas agregar a la función es lo que te hará diferente”, precisó León. Cuando no está restaurando obras de arte, practica trucos nuevos, dicta talleres de Cartomagia a niños y adultos, y lo contratan para amenizar en fiestas de cumpleaños y restaurantes.

“Detrás de la magia hay un simbolismo muy fuerte. Esa ilusión de que puedes cambiar las cosas a tu antojo y resolver problemas con poco esfuerzo, es muy atractiva”, reconoció Touchie. En 2012, fue premiado ante un jurado internacional como Subcampeón de Mentalismo en Ra Magic Convention.

A su juicio, “lo mejor de la magia es que me permite estar todos los días en un mundo diferente. Un día puedo estar trabajando en una convención médica promocionando un producto y al siguiente en un colegio haciendo magia para niños”, dijo. Además, lo menos interesante o relevante de la magia es el método o secreto. “Soy de los que cree que la parte mecánica nos limita como artistas”.

Antes y ahora

La cartomagia es la consentida de los ilusionistas

La literatura sitúa los inicios de la magia en Egipto hace 4000 años. El primer documento que da cuenta de un acto de ilusionismo data del año 1825 y fue hallado por el inglés Henry Westcar. Se trata de un papiro, bautizado como Westcar, en el cual se menciona la interpretación de un mago de nombre Dyedi, que al parecer gozaba de buena reputación.

Hoy en día, Harry Houdini (1874-1926) encabeza la lista de los mejores escapistas de toda la historia de la magia. Le sigue David Copperfield, famoso por hacer desaparecer la Estatua de la Libertad de los Estados Unidos (EEUU) y atravesar la Gran Muralla China.

Pese a la notable individualidad de los magos -“todos hacemos las cosas de nuestra manera”-, Touchie sostuvo que existen escuelas de pensamiento a nivel regional.

En España, por ejemplo, la balanza se inclina hacia la Cartomagia; y en Corea del Sur la tendencia es hacia la manipulación. “EEUU es la meca de las grandes ilusiones. Pero eso no quiere decir que en España no haya magos que hacen grandes ilusiones de forma espectacular (como Yunke o Jorge Blass)”, dijo.

Caso venezolano

Según Giandoni, en Venezuela “somos destacados a nivel mundial por ser muy buenos cartomagos, que es una de las ramas más difíciles de la magia”. En cambio, en Argentina abundan los buenos mentalistas y expertos en magia cómica, mientras que “en Francia mezclan la magia con los actos físicos y clown”.

Para el también presidente de la Sociedad Venezolana de Ilusionismo, la cultura en Latinoamérica restringía la actividad del mago a una fiesta infantil. “Y yo fui uno de los pioneros en romper ese esquema y mostrar que la magia puede ir más allá de una piñata y que también puede ser disfrutada por el adulto”.

¿Y qué sucede en la actualidad con este oficio? ¿Sigue vigente o más bien está en peligro de extinción?

León fue enfático: “¡Por supuesto que tiene futuro! La magia tiene mucho camino por delante que explorar. Muchos magos están trabajando en rutinas innovadoras, buscando la forma de agregar ideas al mundo del ilusionismo. Y también hay empresas en búsqueda de talento”.

Cuestión de adaptación

Del otro lado de la acera se encuentra Touchie. “La magia está en decadencia. Un concierto no es solo auditivo sino visual, como cualquier espectáculo de magia. Una obra de teatro incorpora efectos especiales mejor producidos que los shows de la mayoría de los magos. La capacidad de asombro disminuye. Pareciera que la magia de cerca es la que mejor puede sobrevivir, porque brinda una interacción única con el público. Cada vez es más pequeña la barrera entre lo imposible y lo que pensamos tecnológicamente posible”.

Más esperanzadora es la opinión de Giandoni. A su juicio, la magia “es un arte en constante evolución, por lo que diariamente estudio y ensayo para crear cosas nuevas y para que mis espectáculos sean distintos y mejores”.

Desde su punto de vista, la magia no solo no está en riesgo de desaparecer sino que vive su momento de mayor esplendor. “Hay magos en las redes sociales, incluso hay series y películas de magia. Por cierto, una de ellas es venezolana: Dos de trébol (2014), que ganó algunos premios en festivales de cine y en la que tuve el honor de trabajar como consultor”.

Para Giandoni, los espectáculos en vivo “siempre tendrán un futuro garantizado. La magia es una herramienta de comunicación muy potente y con ella podemos lograr cosas increíbles”. Dejarse engañar por la magia de los ilusionistas es más de soñadores que de ingenuos.

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