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"La casa de papel" y el secreto del elixir de la vida eterna

Aunque muchos desearían que la serie fuera eterna, estirar su trama más de lo debido puede convertirla en un veneno letal producto del desgaste

"La casa de papel" es la serie que marcó la ficción española (Cortesía de Netflix)

15 minutos. Unos se preguntan: "¿Qué puedo esperar de una serie que alcanza su cuarta temporada?" Otros responden: "Más de lo mismo". Sin embargo, con La casa de papel nunca se sabe y, aunque sus primeros capítulos jueguen al despiste, Álex Pina, su director, ya avisó del "salvaje shock" que la segunda mitad de la temporada provocaría en el espectador.

La casa de papel, la serie que, marcó la ficción española, se convirtió en un elixir de vida que muchos desearían que fuera eterno. Sin embargo, el peligro de estirar una trama más de lo debido puede convertir un elixir de vida en un veneno letal producto del desgaste.

Extender una trama que estaba cerrada en la segunda temporada fue algo muy arriesgado pero acertado, por lo menos por una temporada más.

Tras el visionado de los primeros cinco capítulos de la cuarta temporada al que tuvo acceso la prensa anticipadamente, algunas alarmas empezaron a saltar. Esto se debió a que, aunque la serie siempre tiene puntos de sorpresa y una magnífica ejecución, el mágico elixir comenzaba a agotarse.

No obstante, Álex Pina y el gran equipo creativo aseguran que esta cuarta parte es la que más "shock" provocará en el público. Especialmente en la segunda mitad de la misma, lo que nos lleva a confiar que la serie pueda seguir haciéndonos vibrar, aunque el efecto del elixir sea más retardado.

Mismo atraco, más caos y más división

En esta temporada el planteamiento es similar al de la tercera parte, el atraco al Banco de España, algo que genera esa sensación de estirar el chicle más de lo debido.

Sin embargo, el punto a favor llega al poder comprobar cómo el desgaste hace mella en los personajes principales, Profesor incluido. Esto los lleva a actuar de maneras nunca antes vistas, una circunstancia que provoca caos y división en la banda y diversión al espectador.

Un público que sabe más que el Profesor

La tercera temporada terminaba con el Profesor (Álvaro Morte) totalmente roto al creer que Lisboa (Itziar Ituño) murió a manos de la policía. Se trata de una acción que provocó un inicio de temporada y una situación nunca antes planteada en la serie: el espectador sabe más que el Profesor.

La satisfacción para el público al ver que el Profesor también comete errores y debe replantearse todo el atraco y asumir una nueva manera de actuar es otro de los puntos fuertes que mantienen vivo el atraco y los deseos, por parte de la audiencia, de seguir conectados a la trama.

El pasado siempre vuelve

Para el Profesor, según explicó Álvaro Morte, este atraco sirve como "venganza" por la muerte de su hermano Berlín (Pedro Alonso) y como mensaje al "podrido y corrupto sistema".

Si en la tercera temporada se recurría, de manera magistral, al flashback para mostrar cómo Berlín y el Profesor, años atrás, maquinaban el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, en esta cuarta las referencias a Berlín y su pasado son constantes, algo que, en cierto modo, se hace repetitivo y ralentiza el ritmo de la serie.

De nuevo, sólo queda esperar a ver cuando esa historia pasada establece conexiones con el presente para dejar al público con la boca abierta.

Nairobi y el miedo a perder un personaje clave

Sin duda, otro de los puntos que mantendrá al espectador pegado a la pantalla será conocer si Nairobi (Alba Flores), uno de los personajes más queridos por el público, sigue viva.

La estrategia por parte de los creadores de la serie de terminar la tercera temporada con Nairobi debatiéndose entre la vida y la muerte es la mejor baza para mantener al público enganchado en esta cuarta parte. Además, este hecho demuestró que ninguno del equipo está a salvo en este atraco.

Najwa Nimri y los potentes secundarios

Si hay algo por lo que, fuera de toda trama, merece la pena ver La casa de papel es por la presencia de Najwa Nimri y su magistral naturalidad y desparpajo en cada pulso telefónico con el Profesor.

Su papel como la inspectora Alicia Sierra da vida a la serie y se convierte en una bocana de aire fresco a la que se suman, con gran acierto, las salidas de tono de Palermo (Rodrigo de la Serna) y la aparición de otro personaje inesperado que quizás sea el que provoque ese "shock" en el espectador que Pina promete.

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