15 minutos. Con la muerte de Hulk Hogan, ocurrida este jueves 24 de julio, se marca el fin de la máxima figura de la era dorada de la lucha comercial, un espectáculo pseudodeportivo que fue un símbolo de la cultura pop de los Estados Unidos.
Hogan fue un héroe para muchos niños y jóvenes de la generación X que durante la década de los 80 lo vieron desarrollarse y convertirse en el “face” (luchador heroico y moralmente correcto) más famoso de la lucha libre comercial (WWF) estadounidense.
Pero también fue un personaje controversial, acusado de racismo y de usar tácticas sucias para impedir la superación de talentosos. luchadores jóvenes. Más recientemente, su apoyo al polémico Donald Trump, le restó popularidad y dividió a sus seguidores.
A pesar de haber nacido en Augusta, Georgia en 1953, Florida fue el estado que marcó su vida y donde finalmente dio su último aliento (Clearwater).
Este símbolo del patriotismo populista, nació en el seno de una familia estadounidense, aunque su madre nació en la zona del Canal de Panamá cuando le pertenecía a EEUU.
Su nombre está tan atado a su personaje de lucha libre que muy pocos conocen su verdadero nombre: Terry Gene Bollea.
Hogan estudió en Thomas Richard Robinson High School y en la University of South Florida y St. Petersburg College en Tampa.
Superdestructor
Su gran tamaño (2.01) y contextura llamó la atención de promotores de la lucha libre comercial, que lo motivaron a que ingresara en sus filas y así lo hizo a finales de la década de los 70.
Desde el primer momento Hogan comenzó a construir ese mito alrededor de su figura que lo acompañaría hasta su muerte.
Según Hogan, durante su primera sesión de entrenamiento, Matsuda sarcásticamente le preguntó: “¿Así que deseas ser luchador?” y deliberadamente le rompió la pierna.
Hogan hizo su debut profesional en Fort Myers, Florida, el 10 de agosto de 1977, compitiendo contra Brian Blair.18 Posteriormente, Terry usó una máscara y asumió el personaje del “Super Destructor,” un personaje que utilizaron, posteriormente otros luchadores.

De face a heel
En 1982 su fama se disparó y trascendió al ámbito de la lucha libre cuando apareció en Rocky III, película en la que dejó a un lado su personaje de héroe (face) y peleó como un villano super presumido (heel) contra Rocky Balboa.
Ese mismo año Hogan viajó hasta Caracas, Venezuela, que estaba en su último año de apogeo económico, para participar en el Campeonato del Mundo de Lucha Libre Profesional y perdió contra Alejandro Rodrigo.
Hogan lo ganó todo durante la década de los 80. Fue la década que lo vio convertirse en una super estrella, en un héroe de lucha con una estrategia de mercadeo jamás vista. Su nombre y físico eran absolutamente omnipresentes y estaban en afiches, juegos de video, figuras de acción y muchísimas cosas más.
Terry era el perfecto héroe de los 80, era una figura extravagante, colorida, de músculos enormes, siempre con un bronceado exagerado y un personaje con un patriotismo populista y superficial que no aspiraba a tener matices de profundidad.
Después de varios títulos consecutivos, perdió su reinado en 1988 ante su némesis, André el Gigante.
Sin embargo, su popularidad sobrevivió al término de su juventud y a su calvicie, momento en el que sus promotores le pidieron que tiñera su pelo de rojo, petición a la que se negó para mantener su estereotipo americano.
Etapa negra
El primer golpe serio a su legado llegó en 1994 cuando se vio involucrado en un escándalo por el uso de esteroides. Viéndose acorralado, Hogan optó por hacer una confesión parcial. Admitió que el consumo de estas sustancias había sido algo habitual desde los años 80 en la lucha libre. Sin embargo, mantuvo la ley de la omertá y no delató a quienes estaban detrás de la red de distribución de los esteroides.
A finales de los años 90, Hulk Hogan se cansó de esa imagen de colorido héroe bonachón y adoptó una imagen más sobria y moderna más acorde a esa época.
Al igual que hizo Elon Musk cuando apoyó abiertamente la campaña de Trump, Hogan adoptó el negro como su color principal. El negro no se limitó a la ropa e incluso se atrevió a alterar su famoso bigote amarillo en forma de herradura con una barba rala negra. También cambió su nombre, haciéndose llamar Hollywood Hogan.

En 2005, en plena era de los reality shows, protagonizó un programa televisivo de este tipo llamado Hogan Knows Best, en donde aparecía junto a su esposa Linda, con quien se casó en 1983, y sus dos hijos. El show fue cancelado en 2008.
Evangélico y trumpista
Poco después de que terminara el programa, se divorció y se casó nuevamente en 2010. En 2015 fue expulsado de la WWE cuando se filtró una grabación sexual en la que se le oía decir insultos racistas.
En 2023 se volvió a casar y se sometió a una operación que lo dejó con problemas de movilidad. Ese mismo año se convirtió en cristiano evangélico y fue bautizado en la Iglesia Bautista de Indian Rocks en Largo (Florida)
En 2024 ratificó públicamente su apoyo a Trump en la Convención Republicana, con un discurso histérico y populista, fiel al personaje que lo hizo famoso en los 80.
Más allá de que comparten un orgullo por su cabello rubio y un eterno bronceado insano, las coincidencias de sus personalidades y enfoques de vida, hacía que su apoyo a Trump fuese algo esperado.
Trump, quien incluso llegó a participar en una pelea de la WWE, le dedicó unas palabras tras su muerte.
“Hoy perdimos a un gran amigo, el ‘Hulkster’”, escribió Trump en Truth Social. “Hulk Hogan fue MAGA hasta el final: fuerte, duro, inteligente, pero con el corazón más grande”.