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Disney celebra los 80 años de su película animada más ambiciosa: Fantasía

El coste del equipamiento necesario para reproducir el sonido de la cinta que se instaló en el Teatro Broadway para el estreno fue de entre 85.000 y 200.000 dólares

En 1999 y gracias a Roy E. Disney (sobrino de Walt), fue posible una segunda película, Fantasía 2000. No obstante, no alcanzó las cotas de la original (Cortesía Twitter @signos997)

15 minutos. Hace 80 años, el 13 de noviembre de 1940, se estrenaba en el Teatro Broadway de Nueva York Fantasía, la película de animación y música clásica más ambiciosa y experimental de Disney. Desde entonces, ha conquistado a millones de personas y se considera uno de los grandes clásicos de la animación.

La cinta no fue un éxito de taquilla ni de público en el momento de su estreno. Muy adelantada a su tiempo, sí fue bien recibida por los críticos, que rápidamente la encumbraron como una obra maestra. No obstante, tardó más tiempo en calar entre los espectadores.

Con el paso de los años, se convirtió en uno de los títulos más apreciados del cine de animación. Ocupa el quinto puesto en la lista de las 10 mejores películas de animación de la historia del American Film Institute (AFI), por detrás de Snow White and the Seven Dwarfs (1937) -que fue precisamente el primer largometraje de Disney- seguido de Pinocchio (1940), Bambi (1942) y The Lion King (1994).

El germen de Fantasía hace 80 años estuvo en 2 circunstancias. La primera, la necesidad de Walt Disney de darle a Mickey Mouse un empujón de popularidad, ya que el Pato Donald y Goofy se estaban ganando las preferencias del público, desplazando así al ratón. Por este motivo, Disney le daba vueltas a un corto en el que Mickey fuera el protagonista y recobrara notoriedad.

En la cabeza del gran productor rondaba la idea de hacer el corto al estilo de las Silly Simphonies (Sinfonías tontas, 1929-1939), pero con un toque distinto: el de combinar la música y la animación dándoles la misma importancia para proporcionar una experiencia nueva.

La historia y la música elegidas salieron de la pieza orquestal que el compositor francés, Paul Dukas, compuso en 1897 para el poema de 1797, Der Zauberlehrling (El aprendiz de brujo), de Goethe.

Música como protagonista

Una música que quedaría asociada, sin remedio, en el inconsciente colectivo a la imagen, poderosa como pocas en la gran historia del cine animado, de escobas marchando con cubos rebosantes de agua.

La segunda circunstancia que hizo posible Fantasía fue la amistad trabada entre Walt Disney y el compositor y director de la Orquesta de Philadelphia, Leopold Stokowski. En un primer encuentro, el productor le habló de su idea del corto y le pidió dirigir la música del mismo.

Pero, dada la cantidad de presupuesto con el que contaban, Stokowski propuso a Disney hacer una película y encadenar varios cortos animados que ilustrasen piezas célebres de la música clásica. La idea encandiló al magnate y decidieron dar luz verde a la que se llamaría originariamente La película concierto y que más tarde se quedó en Fantasía.

El proceso de selección de los temas musicales fue arduo. Los animadores de Disney crearon 9 cortos. Uno de ellos estaba basado en la clásica partitura de Debussy, Claro de Luna, que finalmente fue eliminado del montaje definitivo.

De esta manera, la película se dividió en 8 partes: Tocata y fuga en re menor, de Bach; extractos de El cascanueces, de Tchaikovsky; El aprendiz de brujo; La consagración de la primavera, de Stravinski; La Sinfonía número seis, de Beethoven, conocida como "la Pastoral"; La danza de las horas, ballet tomado de la ópera La Gioconda, de Amilcare Ponchielli; el Monte Pelado, de Mussorgsky; y el Ave María, de Schubert.

El largometraje logró proyectarse solo en 12 salas, debido al equipamiento de audio necesario para reproducir el Fantasound. Esta técnica experimental de Disney consistía en grabar la música con varios micrófonos y reproducirla en igual número de altavoces, creando un efecto estereofónico. De ahí que fuera un fracaso de taquilla.

Lo recaudado

Según datos del AFI, el coste del equipamiento necesario para reproducir el sonido de la película que se instaló en el Teatro Broadway para el estreno fue de entre 85.000 y 200.000 dólares. En las siguientes 11 salas, se redujo a 30.000 dólares.

Además, el estallido de la Segunda Guerra Mundial no permitió que se pudiera estrenar en otros países. Todo ello hizo que la cinta tan solo recaudara 1,3 millones de dólares.

"A Walt no le consolaba que los comentarios más negativos llegaran de críticos musicales conservadores que no tenían contacto real con el cine, mientras que muchos de los críticos de cine más prestigiosos le colmaron de elogios". Así lo apuntó Daniel Kothenschulte en el libro Los Archivos de Walt Disney. Sus películas de animación 1921-1968 (Taschen).

Sin embargo, con el paso del tiempo, los malos resultados quedaron pronto en el olvido gracias a la gran apuesta de Disney por innovar en técnicas de imagen y sonido, y que convirtieron a Fantasía en uno de los mayores logros artísticos de la compañía tras 80 años.

En 1999 y gracias a Roy E. Disney (sobrino de Walt), fue posible una segunda película, Fantasía 2000. No obstante, no alcanzó las cotas de la original.

A sus 80 años, Fantasía sigue emocionando a niños y adultos, gracias a una banda sonora inolvidable y a unos dibujos animados que casi traspasan la pantalla para trasladarnos a nuestra niñez.

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