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Christina Aguilera pone "patas arriba" Cap Roig

Dedicó una de las partes del show a reivindicar su origen latino con piezas como Santo o Suélteme, aunque sin lanzarse a dirigirse al público en castellano

La banda que acompaña a Aguilera es también de máximo nivel internacional y, junto a las coreografías, logra que, sobre el escenario, nunca dejen de pasar cosas más allá de las estrictamente musicales (EFE/David Borrat)

15 minutos. El festival de Cap Roig y su majestuoso auditorio en unos jardines en plena Costa Brava han visto pasar a muchos artistas que conquistaron esta plaza con actuaciones muy destacadas, pero pocos consiguieron ponerla patas arriba con un espectáculo desenfrenado como Christina Aguilera.

La estadounidense tenía una tarea complicada, porque, solo un día antes, el colombiano Sebastián Yatra, en plena efervescencia, inauguró esta cita, organizada por Clipper's Live con el impulso de CaixaBank, e hizo bailar al público como pocos lo han hecho.

Pero lo de Christina Aguilera resultó fuera de lo común, con un grado de provocación máximo y, a su vez, con una experiencia sobre el escenario evidente desde la primera nota.

Esperaron casi 20 años para tener de nuevo a esta artista en España, pero valió la pena y un festival como el de Cap Roig se mostró como un lugar idóneo para que el público viva de pleno esta propuesta.

El espectáculo

Con nuevo disco bajo el brazo, el concierto pasaba en buena parte por mostrarlo, pero la audiencia también quería escuchar los grandes éxitos y la protagonista de la noche los interpretó: Beautiful o Fighter en el tramo final.

Para arrancar, mensaje en pantalla en forma de declaración de intenciones: Are you ready to get dirty? y el tema Dirty como primera canción..

Sobre el escenario, un despliegue de recursos para conformar un espectáculo de música del máximo nivel internacional y concepción al uso de este tipo de montajes.

Bionic, Vanity y Genie in a bottle antes de dirigirse al público por primera vez y saludarle antes de seguir encadenando piezas cada vez más bailables.

Christina Aguilera dedicó una de las partes del show a reivindicar su origen latino con piezas como Santo o Suélteme, aunque sin lanzarse a dirigirse al público en castellano.

Uno de los momentos de clímax llegó cerca del final con Lady Marmelade, tema que hizo subir la temperatura de Cap Roig más de lo que ya lo estaba por culpa de la ola de calor.

Lo del vestuario, con constantes cambios integrados en la idea de espectáculo con mayúsculas, ha sido de otra liga, con una sucesión de transparencias y tacones que colaboraron a trasladar ese ambiente desenfrenado a las gradas.

Gran ambiente

Quizá la pandemia y la necesidad de salir definitivamente de la opresión de 2 años de confinamientos y restricciones colaboraron a que el público aceptase desde el principio la invitación de Christina Aguilera y quizá también a que se le hiciese corta la hora y algo más de repertorio de la estadounidense.

La música ha sido un río desbordado de temas pop con esa fuerte influencia latina que los presentes en el auditorio bailaron desde la primera nota.

La banda que acompaña a Aguilera es también de máximo nivel internacional y, junto a las coreografías, logra que, sobre el escenario, nunca dejen de pasar cosas más allá de las estrictamente musicales.

Ahora, una vez concluido el concierto, se entiende que la actuación de la estadounidense fuera la de más caché de la programación de este año en Cap Roig como confirmó su director, Juli Guiu cuando presentó el cartel.

También que Guiu estuviese orgulloso de demostrar el carácter ecléctico de esta cita en su primer fin de semana con Sebastián Yatra, Christina Aguilera y, este domingo, el fenómeno musical del confinamiento, Stay Homas.

Cap Roig sigue el próximo viernes de la mano de Pablo Alborán, que completará otros 3 días consecutivos de julio con Miki Núñez y Els Pets.

Mientras, Christina Aguilera tiene cita en Marbella este próximo lunes antes de dejar España en dirección a Mónaco para iniciar en agosto una minigira por el Reino Unido, quizá con el eco de lo vivido en unos jardines a orillas del Mediterráneo todavía en la mente.

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