“Diddy” Combs es declarado culpable por cargos de prostitución pero es absuelto por acusaciones más graves

Un jurado federal, compuesto por 12 personas, emitió un veredicto después de comenzar sus deliberaciones el lunes

Se enfrenta a una pena de hasta 20 años de prisión (Circuito judicial de Manhattan)

15 minutos. Sean “Diddy” Combs fue declarado culpable de los cargos de transportación para participar en prostitución, pero fue absuelto de los cargos más graves en un caso que incluía acusaciones escandalosas como coacción a mujeres para tener encuentros sexuales con otros hombres, a veces llamados “Freak Offs”.

Tras la lectura del veredicto, el abogado de Sean “Diddy” Combs solicitó al juez del caso su liberación. “Ha sido absuelto de cargos muy graves, y ha sido condenado por un cargo mucho menos grave”, declaró Marc Agnifilo.

La fiscal federal adjunta Maurene Comey declaró ante el tribunal que el gobierno se opone a la moción de la defensa para liberar a Sean “Diddy” Combs. Comey también confirmó que el Gobierno tiene la intención de solicitar la pena de prisión y que Combs aún enfrenta hasta 20 años de prisión por los dos cargos por los que ha sido condenado.

Combs, de 55 años, fue acusado de cinco cargos: un cargo de conspiración de crimen organizado, dos cargos de tráfico sexual y dos de transportación para ejercer la prostitución. Él se declaró inocente de todos los cargos.

Fue declarado inocente de los cargos de conspiración para cometer crimen organizado y tráfico sexual.

Se enfrenta a una pena de hasta 20 años de prisión.

Un jurado federal, compuesto por 12 personas, emitió un veredicto después de comenzar sus deliberaciones el lunes. El juicio duró casi ocho semanas, que incluyó acusaciones perturbadoras y gráficas de violencia doméstica, fetiches sexuales, consumo de drogas, videos de vigilancia y bolsas llenas de dinero en efectivo.

Freak-offs

Sean ‘Diddy’ Combs es acusado de obligar a mujeres —incluida su novia de 2007 a 2018, la cantante Cassie, y una exnovia más reciente que testificó bajo el seudónimo de “Jane”— a participar en maratones sexuales con prostitutos mientras él se masturbaba o grababa. También acusó a Diddy de crear una red criminal, que él dirigía, para organizar estos maratones, llamados “freak-offs”.

“Estas no fueron decisiones libres en absoluto”, repitió la fiscal Christy Slavik en sus argumentos finales, añadiendo que las presuntas víctimas “estaban drogadas, cubiertas de aceite, agotadas y con dolor”.

“Ella (Cassie) siempre fue libre de irse. Ella eligió quedarse porque estaba enamorada de él y él estaba enamorado de ella (…), a ella le gusta el sexo y eso le hace bien”, replicó Marc Agnifilo, el abogado del rapero.

Diddy se declaró inocente de los cargos y optó por no testificar, una estrategia de defensa común en Estados Unidos. Sus abogados no están obligados a demostrar la inocencia de su cliente, sino a sembrar dudas razonables en el jurado sobre las acusaciones de la fiscalía.

Se creía intocable

Durante el juicio, sus abogados hicieron todo lo posible para desacreditar a los testigos de la acusación mediante duros interrogatorios e intentaron mostrar que su cliente tenía un estilo de vida “poliamoroso” que no estaba contemplado en la legislación penal.

Cassie fue sometida entonces a un aluvión de preguntas para que admitiera que había participado voluntariamente en estos actos sexuales con otros hombres.

“Siempre estoy lista para un ataque de nervios”, le escribió a su pareja en 2009. La cantante no refutó la afirmación, aunque explicó que estaba bajo la influencia del fundador del sello Bad Boy Records, cuya fortuna fue estimada en 700 millones de dólares por la revista Forbes en 2019.

Cassie y “Jane” admitieron que sus respectivas relaciones involucraban amor, pero que también estaban sujetas a amenazas a su reputación, situación financiera e integridad física.

“Él (Diddy) se extralimitó tanto que ya ni siquiera podía verlo”, dijo otra fiscal, Maurene Comey, añadiendo que el rapero se sentía “intocable”. “Pero el acusado no es Dios”, dijo al jurado, con la esperanza de una condena.

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