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¿Por qué es tan importante el caucus de Nevada?

Nevada es uno de los primeros estados en reflejar la opinión de los electores y por ello puede ser de gran influencia para el resto de las primarias

Tras Iowa y Nuevo Hampshire, Nevada es el tercer estado en el que el Partido Demócrata celebra primarias (Michael Nelson/EFE)

15 minutos. El juego, la prostitución, la fiesta desbordada, la mafia y el área 51 copan sin lugar a dudas el imaginario popular sobre Nevada a nivel internacional.

Para los estadounidenses, sin embargo, el "estado plateado" tiene una faceta adicional que lo sitúa en el epicentro político cada cuatro años.

Uno de los primeros

Tras Iowa y Nuevo Hampshire, Nevada es el tercer estado en el que el Partido Demócrata celebra primarias (en este caso, los llamados "caucus") para elegir al que será su candidato presidencial. En el caso del Partido Republicano, es el cuarto, solo unos días después de Carolina del Sur.

Como en Iowa y Nuevo Hampshire, ser de los primeros estados en que los electores expresan su opinión da a Nevada una proyección mediática enorme y supuestamente una gran capacidad de influencia sobre el proceso de primarias.

Sabedores de este hecho, los aspirantes presidenciales se gastan gigantescas cantidades de dinero en promocionarse en el estado y protagonizan en este numerosos actos de campaña, como el multimillonario Tom Steyer, que lleva meses comprando espacios publicitarios en el estado con el objetivo de que un buen resultado en Nevada le permita impulsar una candidatura que hasta ahora ha permanecido en un segundo plano.

Fuerza latina

Los datos hablan por sí solos: Iowa, con 90,6 % de blancos de origen europeo; Nuevo Hampshire, con 93,9 % de blancos de origen europeo; y Nevada, con 27,8 % de latinos, en su mayoría de origen mexicano.

Si como repiten una y otra vez sus dirigentes, el futuro del Partido Demócrata está en manos de las minorías, Nevada es la primera prueba de fuego para ver cómo acoge la comunidad latina a los candidatos.

En los últimos años, la proyección de Iowa y Nuevo Hampshire se ha puesto en tela de juicio por su poca correspondencia con la realidad demográfica de un país cada vez más diverso, por lo que Nevada constituye el primer estado del proceso electoral que sí se aproxima a esta realidad de diversidad racial y cultural.

Por esta razón, un aspirante que basa gran parte de sus posibilidades en el "tirón" que supuestamente tiene entre las minorías, como es el exvicepresidente Joe Biden, deposita en Nevada gran parte de sus esperanzas para relanzar una candidatura que fracasó rotundamente en las dos primeras citas electorales.

Estado bisagra

La importancia del estado va más allá del proceso de primarias. Nevada es importante en febrero, sí, pero lo es todavía más en noviembre. El epicentro del juego en EE.UU. es uno de los llamados estados bisagra, que pueden caer tanto del lado demócrata como del republicano en las elecciones generales.

Si bien en los últimos tres comicios presidenciales los nevadenses han apoyado a la aspirante demócrata (Hillary Clinton, en 2016, y Barack Obama, en las dos ocasiones anteriores), previamente dieron su apoyo al republicano George W. Bush también en dos ocasiones, y anteriormente lo habían hecho con Bill Clinton (demócrata), George H. W. Bush y Ronald Reagan (republicanos).

Así, los seis votos electorales (basados en su peso demográfico) que Nevada aporta en la elección presidencial son un objeto de lo más codiciado por las campañas de uno y otro partido, lo que hace que sus visitas al estado se multipliquen a medida que se acerca noviembre.

Oasis para los moderados

Un aspecto de los más curiosos de Nevada es que quizá, con la única salvedad de Donald Trump en las primarias republicanas de 2016, siempre tiende a elegir a los candidatos que representan la opción más moderada, tanto en los procesos de caucus o primarias como en las elecciones generales.

Por ejemplo, los nevadenses eligieron a Mitt Romney como candidato republicano las dos veces que se presentó en 2008 y 2012; eligieron a Hillary Clinton en 2016 frente al más maximalista Bernie Sanders, y también frente a Barack Obama en 2008, más escorado a la izquierda que la entonces senadora por Nueva York.

En cuanto a los comicios presidenciales, en Nevada perdieron Donald Trump en 2016, Al Gore en 2000, Walter Mondale en 1984, George McGovern en 1972 y Barry Goldwater en 1964, todos ellos vistos como la opción más extremista ya fuese hacia la izquierda o hacia la derecha frente a un candidato del otro partido que representaba mejor el espacio moderado.

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