15 minutos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves una orden ejecutiva en la que pide el desmantelamiento del Departamento de Educación, una acción con la que pretende avanzar en una promesa de campaña para desmantelar una agencia que desde hace tiempo ha sido un objetivo de los conservadores.
Trump ha ridiculizado al Departamento de Educación por derrochador y por estar contaminado por la ideología liberal. Sin embargo, completar su desmantelamiento es probablemente imposible sin una ley por parte del Congreso, que creó el departamento en 1979. Los republicanos dijeron que presentarán un proyecto de ley para lograrlo.
Sin embargo, el departamento no cerrará completamente. La Casa Blanca dijo que mantendrá ciertas funciones críticas.
Trump afirmó que su gobierno cerrará el departamento más allá de sus “necesidades básicas”, preservando sus responsabilidades en relación con la financiación del Título I para escuelas de bajos ingresos, las becas Pell y el dinero para niños con discapacidades. Anteriormente, la Casa Blanca había dicho que también continuará gestionando los préstamos estudiantiles federales.
El presidente culpó al departamento por el bajo rendimiento académico de Estados Unidos y señaló que los estados harán un mejor trabajo.
“No nos está haciendo ningún bien”, afirmó durante una ceremonia en la Casa Blanca.
Decreto para impulsar producción en tierras raras
Donald Trump también firmó este jueves una orden ejecutiva para impulsar la explotación nacional de minerales críticos y tierras raras, un sector clave para el desarrollo tecnológico en el que China tiene un dominio casi total.
En concreto, el presidente recurrió a la Ley de Producción de Defensa, una legislación adoptada en 1950 en respuesta a la Guerra de Corea (1950-1953).
La medida responde a la preocupación que tiene tanto Estados Unidos como sus aliados, incluida la Unión Europea, sobre el control casi absoluto que tiene China en este sector.
Las tierras raras y los minerales críticos, entre los que se incluyen el litio, el cobalto, el grafito y el níquel, juegan un papel clave en la fabricación de una amplia variedad de productos, desde semiconductores para sistemas de defensa hasta paneles solares o baterías para vehículos eléctricos.
China tiene un monopolio casi total en el sector de tierras raras, tanto en explotación como en refinado, ya que incluso importa estos minerales de otros países para procesarlos en su territorio, un procedimiento altamente contaminante que muchas naciones evitan por su impacto ambiental.