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Murió la jueza del Tribunal Supremo de EEUU, Ruth Bader Ginsburg

La búsqueda de un sustituto para la magistrada cambiará radicalmente la dinámica de la campaña y este mismo viernes comenzó el pulso entre demócratas y republicanos

"Nuestra nación ha perdido a una jurista de estatura histórica", afirmó el jefe del Tribunal Supremo, John Roberts (Justin Lane/EFE)

15 minutos. La jueza progresista del Tribunal Supremo de EEUU, Ruth Bader Ginsburg, murió a los 87 años de edad por "complicaciones" con el cáncer de páncreas que sufría, informó este viernes la corte en un comunicado.

El tribunal indicó que la magistrada "falleció esta noche rodeada de su familia en su casa de Washington, D.C., debido a complicaciones de una metástasis en el cáncer de páncreas".

En el mismo comunicado, el jefe del Tribunal Supremo de EEUU, John Roberts, nombrado por el expresidente republicano George W. Bush (2001-2009), rindió homenaje a la magistrada.

"Nuestra nación -dijo Roberts- ha perdido a una jurista de estatura histórica. Todos en el Tribunal Supremo hemos perdido a una compañera querida. Hoy guardamos luto, pero tenemos confianza en que las futuras generaciones recordarán a Ruth Bader Ginsburg como nosotros la conocimos, una campeona de la justicia incansable y resuelta".

Reacciones por su muerte

El presidente Donald Trump, conoció de la noticia de la muerte de Ginsburg durante una rueda de prensa tras su mitin en Minesota. "¿Acaba de morir? ¡Oh! No lo sabía, me lo estás diciendo por primera vez", dijo Trump en respuesta a preguntas de los periodistas.

A continuación, el mandatario subió las palmas de las manos como pidiendo un momento y declaró: "Ella tuvo una vida increíble, ¿qué más puedo decir? Tanto si estabas de acuerdo, como si no. Ella era una mujer increíble que tuvo una vida increíble. De hecho, estoy triste por oír eso, estoy triste".

Posteriormente a través de Twitter dio a conocer su comunicado oficial, en el que afirmó que sus decisiones inspiraron a todos los americanos.

Por su parte, el expresidente Barack Obama lamentó la muerte de la jueza en un comunicado: "nos ayudó a entender que la discriminación basada en el sexo no es un ideal abstracto", que "no solo daña a las mujeres" y que "tiene consecuencias reales para todos nosotros".

También Joe Biden se pronunció y se refirió a la jueza Ginsburg como una heroína en un mensaje en su cuenta de Twitter.

Nominada por Clinton

Nominada por el expresidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg era la jueza de más avanzada edad de los nueve que conforman el Supremo. En los últimos años tuvo problemas de salud que forzaron varios ingresos hospitalarios.

La jueza llevaba años luchando contra el cáncer. En 2009 superó uno de páncreas, en 2018 tuvieron que extirparle unos nódulos malignos de su pulmón izquierdo, y en el verano de 2019 reapareció el tumor en el páncreas.

El cáncer también le arrebató al amor de su vida, su esposo, Martin Ginsburg, fallecido en 2010.

Ginsburg llevaba casi tres décadas en el Tribunal Supremo, donde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia que ocupaba un puesto en esta corte, después de toda una carrera dedicada a causas feministas y a los derechos civiles.

Pulso por elección de sustituto

La muerte de la jueza Ginsburg ya desató un pulso entre republicanos y demócratas sobre la búsqueda de un sustituto, un asunto que cambiará radicalmente la dinámica de la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.

El Supremo está compuesto por nueve jueces con puestos vitalicios, actualmente 5 conservadores y 4 progresistas.

La propia jueza sabía que su muerte provocaría una tormenta política en Washington. Antes de su fallecimiento dictó a su nieta una frase que fue recogida por la cadena NPR: "Mi deseo más ferviente es no ser reemplazada hasta que haya un nuevo presidente".

En ese mismo sentido se pronunció el demócrata Joe Biden en un mensaje desde su casa en Delaware. "Esta noche y, en los próximos días, vamos a estar enfocados en la muerte de la jueza y en su legado imperecedero. Pero para que no haya ninguna duda, déjenme ser claro: los votantes deben elegir al presidente y el presidente debe elegir al juez para que el Senado lo considere".

En su comunicado ante la muerte de la jueza, Obama también solicitó que se apliquen las reglas de la coherencia. En ese sentido pidió "un proceso irrepochable" en el nombramiento en un tribunal que tiene que tomar decisiones "demasiado importantes para las generaciones futuras".

Distinta fue la posición del líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell. "El candidato del presidente Trump recibirá una votación en el pleno del Senado de Estados Unidos", dijo en un comunicado. 

El presidente Donald Trump y la magistrada mantuvieron una difícil relación después de que Ginsburg lo calificara de "farsante" antes de las elecciones de 2016, comentario del que tuvo que retractarse y que provocó que Trump pidiera su dimisión.

Trump logró en su primer año como presidente que la mayoría republicana en el Senado diera luz verde a su primer nominado para el Supremo, el juez Neil Gorsuch. Después, el 6 de octubre de 2018, consiguió lo mismo para que Brett Kavanaugh, acusado de abusos sexuales, se pusiera la toga en el alto tribunal.

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