Los ojos de Melania fueron los grandes ausentes en la juramentación de Donald Trump

La primera dama sorprendió a todos con una sobria vestimenta que mantuvo alejadas a las miradas indiscretas y hasta a su propio esposo

15 minutos. Solo con su presencia, sin hacer nada ni decir una palabra, Melania Trump se convirtió en protagonista de la juramentación de su esposo gracias a su vestimenta y a un beso que quiso ser pero no fue.

Más apto para un funeral de Estado que para una inauguración presidencial, Melania sorprendió con una sobria y hasta sombría vestimenta de diseñadores estadounidenses poco conocidos que mantuvo su vista oculta de las miradas indiscretas.

Melania optó por un traje de abrigo ceñido y falda de color azul marino -negro a la vista- del diseñador Adam Lipps y un sombrero de ala ancha de Eric Javits. El traje de grandes solapas hace recordar a esos clásicos trajes usados en las décadas del 30 y 40 del siglo pasado.

En la juramentación del 2017, Melania lució un conjunto azul pálido de Ralph Lauren, uno de los diseñadores estadounidenses más conocidos.

La oscura y dura imagen mostrada por Melania hoy, contrasta con aquella más radiante e ingenua de hace ocho años. El cambio refleja a una mujer curtida por las sombras de la política.

El no-beso

Pero el sombrero fue el gran protagonista, no solo por cómo le lucía sino por su funcionalidad.

El sombrero de Melania mantuvo oculto sus ojos en todo momento. Solo se podía percibir un rostro hermético, de pómulos pronunciados, que de vez en cuando mostró una sonrisa.

Cuando Donald Trump ingresó a la Rotonda del Capitolio para tomar posesión en medio de una gran ovación, lo primero que hizo fue intentar besar a su esposa, pero el ala dura del sombrero se lo impidió, por lo que el gesto terminó siendo un beso al aire o como han dicho las personas en redes sociales, un no-beso.

Más vistas