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¿Es justo el protagonismo de Rosa Parks o resta importancia a otras mujeres afroamericanas?

El acto de desobediencia de la activista ya había ocurrido en varias ocasiones anteriormente, pero por una razón u otra ninguno de los casos cobró la misma importancia que el suyo

Este primero de diciembre de cumplen 65 años desde aquel día en el que Rosa Parks se negó ceder su puesto a un hombre blanco (openclipart.org)

15 minutos. Este 1 de diciembre se cumple un aniversario más del día en el que Rosa Parks se negó a cederle su asiento a un joven blanco en un autobús de Montgomery (Alabama).

El hecho fue uno de los que prendió la chispa del Movimiento por los Derechos Civiles y se convirtió en uno de los actos simbólicos más importantes de la lucha contra la segregación racial en el sur de los Estados Unidos.

Pero el acto de Parks no fue inédito y de hecho ya había ocurrido varias veces antes, involucrando a tres mujeres en distintos momentos.

Entonces ¿Por qué se le otorgó más importancia al gesto de Rosa Parks que a los otros casos?

Esta discusión no es nueva y de hecho llegó hasta Hollywood. En 2002 líderes afroamericanos llamaron a boicotear la película Barbershop por una escena donde se pone en duda la relevancia histórica de Rosa Parks.

En la película, el personaje que critica a Parks argumenta que su importancia solo viene dada porque para el momento en que se resistió a ceder su puesto, ella era secretaria de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), una de las organizaciones más influyentes en la lucha por el Movimiento de los Derechos Civiles.

Otros de sus detractores han afirmaron que ella sencillamente estaba cansada y por eso no se movió a la parte trasera del autobús. En su biografía (My life) Rosa Parks aclaró que ella sí estaba cansada, pero de "ceder".

Adelantada a su época

El primer acto de desobediencia lo protagonizó Ida B. Wells, una afrocamericana de Mississippi, quien fue una de las fundadoras de la NAACP, formó parte del movimiento sufragista y desarrolló una importante carrera periodística a través de la que denunció cientos de casos de linchamientos raciales.

En 1884, a la edad de 22 años, Wells demandó a la compañía de ferrocarriles local por obligarla a cederle su puesto a un hombre blanco. Ganó el caso en la ciudad de Menphis pero luego el estado de Tennessee revirtió la sentencia.

Aunque su estereotipo concordaba con el de una mujer que íntegra y valiente que hacía valer sus derechos, su caso ocurrió antes de que el Movimiento de los Derechos Civiles alcanzara la madurez suficiente para lograr un impacto y cambios significativos y perdurables.

Este año a Ida B. Wells se le otorgó una mención especial póstuma de los Premios Pulitzer por su labor en el periodismo de investigación y en la lucha por los Derechos Civiles.

Circunstancias incorrectas

El segundo hecho involucró en 1944 a Irene Morgan, una mujer que a la edad de 27 años se negó a cederle su puesto a una pareja blanca.

Aunque es considerada una de las pioneras del Movimiento por los Derechos Civiles y en 2001 recibió  la Medalla presidencial de los Ciudadanos (segunda condecoración civil más importante de EEUU), su caso se vio empañado por agredir al oficial que la arrestó.

El último acto de desobediencia previo al de Rosa Parks, ocurrió apenas nueve meses antes y lo protagonizó una adolescente de 15 años llamada Claudette Colvin, quien se negó a ceder su puesto de autobús a una mujer de mediana edad. Unos meses después la joven se embarazó y tal vez por esta razón la NAACP la descartó como un símbolo de lucha contra la segregación.

Rosa Parks hizo lo mismo que las tres mujeres afroamericanas que la precedieron. La diferencia radicó en que su caso ocurrió en el momento justo, con las circunstancias correctas y su estereotipo de mujer adulta y casada pareció coincidir con el que buscaban los líderes del Movimiento por los Derechos Civiles.

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