15 minutos. El Gobierno de Estados Unidos confirmó este viernes que entregará bombas de racimo a las Fuerzas Armadas ucranianas, una decisión que reconoce “difícil” pero que ha defendido alegando que ha sido consultada con los países aliados y que servirá a Ucrania para “defenderse” de la ofensiva iniciada por las tropas rusas en febrero de 2022.
El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, anunció un compromiso que choca con los avisos de Naciones Unidas y que contraviene una convención internacional que prohibe el uso de este tipo de armamento, de la que ni Estados Unidos ni Ucrania son parte. Entiende, de hecho, que los países firmantes de dicho tratado “no pueden apoyar formalmente” este paso.
Sin embargo, según Sullivan, estos mismos países sí “entienden” la decisión, ya que “reconocen la diferencia entre el hecho de que Rusia use sus municions de racimo para atacar Ucrania y que Ucrania las use para defenderse”.
La ONU aboga por la prohibición de las bombas de racimo
El secretario general de la ONU, António Guterres, reafirmó este viernes su apoyo a la convención internacional que prohíbe la utilización de las bombas de racimo, en respuesta al compromiso adquirido por el Gobierno de Estados Unidos para suministrar este tipo de armamento a las Fuerzas Armadas de Ucrania, en pleno conflicto con Rusia.
El portavoz de Guterres, Farhan Haq, recordó en rueda de prensa que Guterres “apoya” la Convención sobre Municiones de Racimo y “quiere que los países cumplan los términos” recogidos en este tratado, adoptado hace 15 años y suscrito por más de un centenar de países. Entre los firmantes no están Estados Unidos ni Ucrania, ni tampoco Rusia.
“Como resultado, por supuesto, (Guterres) no quiere que se sigan utilizando municiones de racimo en el campo de batalla”, añadió el portavoz.
Una decisión difícil para Biden
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que el compromiso para enviar bombas de racimo a Ucrania fue una “decisión difícil” pero necesaria, ya que las fuerzas ucranianas “se están quedando sin munición” y el armamento anunciado este viernes funciona como “transición”, para ganar tiempo hasta conseguir nuevos proyectiles de artillería.
“Fue una decisión muy difícil para mí. La hablé con nuestros aliados, con nuestros amigos en el Congreso”, ha explicado Biden en una entrevista para la cadena CNN, poco después de que varios departamentos de su Administración anunciasen lo que ya venían anticipando días algunos medios, pese a los recelos expresados por organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y por Naciones Unidas.
Las municiones de racimo prometidas por Washington son compatibles con las lanzaderas de proyectiles de 155 milímetros que ya tiene Ucrania, algo en lo que ha querido incidir Biden para hablar de lo que ha descrito como un “periodo de transición”. En este sentido, ha señalado que no se trata de un compromiso “permanente”, sino hasta conseguir otro tipo de proyectiles de artillería que puedan servir a las fuerzas ucranianas.
La Convención sobre Municiones de Racimo, un tratado internacional suscrito por más de un centenar de países, aboga por prohibir este modelo de armas por su impacto indiscriminado sobre la población civil. “No somos firmantes de este acuerdo, pero me llevó un tiempo convencerme de hacerlo”, ha explicado el mandatario norteamericano, que ha dicho seguir la “recomendación” fijada por el Departamento de Defensa.
“Lo principal es ver si (los ucranianos) tienen las armas para frenar ahora a los rusos (…) o no. Y creo que las necesitan”, ha añadido, en línea con los argumentos expresados en las últimas horas por distintas voces de la Administración.