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EEUU recuerda que sus fronteras "no están abiertas" y pide abstenerse de "hacer el peligroso viaje"

El Departamento de Seguridad Nacional confirmó su estrategia "para acelerar el ritmo y aumentar la capacidad de los vuelos de deportación a Haití dentro de las próximas 72 horas"

La CBP enviará 400 agentes y funcionarios más al sector de Del Río (EFE/Miguel Sierra)

15 minutos. El Gobierno de Estados Unidos (EEUU) recordó este sábado que sus fronteras "no están abiertas" y anunció un plan para incrementar el número de vuelos de deportación, especialmente a Haití, tras el cruce masivo de nacionales de ese país caribeño desde México hasta Del Río en Texas.

"La Administración (del presidente Joe) Biden reitera que nuestras fronteras no están abiertas y que la gente no debe hacer el peligroso viaje". Así lo señaló el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en un comunicado.

El DHS confirmó su estrategia "para acelerar el ritmo y aumentar la capacidad de los vuelos de deportación a Haití y otros destinos en el hemisferio dentro de las próximas 72 horas".

EEUU también está haciendo vuelos regulares de expulsión y deportación a México, Ecuador y los países del Triángulo Norte.

Por otro lado, la rama del Gobierno encargada de la inmigración a EEUU explicó que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Guardia Costera se han coordinado en las últimas horas para trasladar a personas que están acampando en Del Río a otros pasos de entrada al país, como el de Eagle Pass, a unos 100 kilómetros.

¿Otra crisis?

Solo este viernes trasladaron a 2.000 migrantes, según el propio DHS.

Con estas medidas, el Gobierno de Biden busca desalentar la llegada masiva de ciudadanos haitianos a territorio de EEUU a través de sus fronteras terrestres.

Cerca de 13.000 inmigrantes irregulares, en su mayoría haitianos, están retenidos por las autoridades migratorias estadounidenses en un campamento improvisado debajo del puente internacional que une Del Río (Texas) con Ciudad Acuña (México).

Los migrantes han estado cruzando desde el martes. Desbordaron a las autoridades migratorias al punto de tener que improvisar el campamento, a la espera de ir gestionando solicitudes de asilo.

La lentitud para tramitar estas solicitudes, sin embargo, ha hecho que el campamento haya crecido, ya que no cesa la llegada de nuevos inmigrantes.

Para hacer frente a esta situación, la CBP enviará 400 agentes y funcionarios más al sector de Del Río con el objetivo de gestionar esas solicitudes con mayor velocidad.

Los indocumentados están durmiendo al raso y carecen de servicios básicos. Dichas condiciones amenazan con crear una nueva emergencia humanitaria en la frontera sur.

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