15 minutos. El Gobierno de Estados Unidos (EEUU) impuso este jueves nuevas sanciones contra la empresa iraní Shahid Meisami Group, así como a su director, por participar supuestamente en el programa de desarrollo de armas químicas de Teherán.
“El desarrollo de armas de destrucción masiva es una amenaza a la seguridad de sus vecinos y del mundo”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado.
“EEUU seguirá luchando contra cualquier esfuerzo del régimen de Irán para desarrollar armas químicas que puedan ser usadas por el régimen o grupos aliados para avanzar su maligna agenda”, agregó.
Estados Unidos (EEUU) acusó a la empresa iraní y a su director, Mehran Babri, de estar vinculadas a la Organización de Innovación e Investigación en Defensa de Irán, previamente sancionada.
Como consecuencia, quedan congelados los activos que estas entidades puedan tener bajo jurisdicción estadounidense. Además, se prohíben las transacciones financieras con ciudadanos o empresas de EEUU.
En una nota paralela, Mike Pompeo, el secretario de Estado estadounidense, remarcó “su preocupación de que la verdadera intención del régimen respecto a las pruebas y producción de los llamados agentes químicos incapacitadores podría ser usado tanto para oprimir aún más a los ciudadanos iraníes o para propósitos ofensivos”.
Today, the United States is sanctioning an Iranian defense entity and individual involved in research for the Iranian Organization of Defensive Innovation and Research (SPND) that raises concerns under the Chemical Weapons Convention.
— Secretary Pompeo (@SecPompeo) December 3, 2020
Máxima presión
Esta nueva ronda de sanciones se enmarca en la campaña de “máxima presión” lanzada por el presidente saliente estadounidense, Donald Trump.
En septiembre, EEUU dio unilateralmente por restablecidas todas las sanciones internacionales contra la República Islámica. Además amenazó a los miembros de la ONU que se opusieran a su reimposición.
El Gobierno de Trump inició en agosto un procedimiento ante la ONU para restablecer todas las sanciones internacionales contra Irán. Las mismas se levantaron con el acuerdo nuclear de 2015 (del que Washington se retiró en 2018), argumentando que Teherán había incumplido sus obligaciones.
Sin embargo, la mayoría del Consejo de Seguridad considera que EEUU no tiene derecho a utilizar este mecanismo. El país abandonó el pacto en 2018, con lo que ese órgano de la ONU no ha tomado ninguna medida.