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Liverpool y Chelsea brindaron un partido vibrante, nervioso y caótico

Con Darwin Núñez en el campo para contrarrestar el empuje rival, con las gradas incendiadas y el encuentro roto, los equipos anunciaron más peligro que eficacia

Un triste festejo para el partido mil de Jürgen Klopp en el banquillo "red" (EFE/EPA/Peter Powell)

15 minutos. Golpeados por las lesiones y por una inesperada mala temporada, Liverpool y Chelsea se deshicieron entre nervios, llevaron su choque de este sábado en Anfield al límite de la tensión y firmaron un empate sin goles que no le sirve a ninguno, un triste festejo para el partido mil de Jürgen Klopp en el banquillo "red".

Distanciados 19 puntos del Arsenal, el líder, y a 10 puntos del cuarto puesto antes de que comenzase la vigésima jornada de la Premier, a Liverpool y Chelsea no les urgían solo los 3 puntos, sino que precisaban también recuperar sensaciones; sentirse importantes ante un rival con el que habitualmente han pugnado por el título, a la espera de recuperar efectivos.

Por eso, brindaron un partido vibrante, nervioso y por momentos caótico, de área a área y con numerosas imprecisiones.

Amenazó más en la primera mitad el Chelsea. El VAR le anuló un gol de Kai Havertz por fuera de juego en el minuto 3 y media hora después vio cómo Alisson le sacó sobre la línea un remate de cabeza de Benoit Badiashile en el área pequeña. Sin embargo, recuperó el control antes del descanso el Liverpool, que con el uruguayo Darwin Núñez en el banquillo tan solo se acercó con algo de peligro por medio de Cody Gakpo, su fichaje estrella en el mercado de invierno.

Animado por ese final del primer tiempo, el conjunto de Klopp cargó con todo a la vuelta del vestuario. Encerró en su campo a los "blues" y remató en los 10 primeros minutos de la reanudación más que en 3 cuartos de hora previos.

Una de las grandes promesas

Tanto asustó el Liverpool, que Graham Potter optó por recurrir al ucraniano Myjailo Mudryk, el veinteañero por el que el Chelsea pagó 100 millones de euros -bonus incluídos- al Shakhtar Donetsk.

Sin apenas entrenamientos en Londres, el ucraniano no necesitó mucho tiempo para demostrar por qué es una de las grandes promesas del fútbol europeo. En 10 minutos, firmó la primera ocasión "blue" -que envió al lateral de la red de Kepa tras regatear a 2 rivales- y le sacó una amarilla a James Milner, sustituido poco después por Trent Alesander-Arnold.

Con Darwin Núñez en el campo para contrarrestar el empuje rival, con las gradas incendiadas y el encuentro roto, Liverpool y Chelsea anunciaron más peligro que eficacia en las áreas. No encontraron el camino al gol. Mientras, Klopp se desgañitaba en la banda, incapaz de encontrar la fórmula que le permitiese festejar con un triunfo su partido mil; obligado a admitir que, la cita de febrero contra el Real Madrid en la Liga de Campeones, adquiere una importancia vital para enderezar la campaña.

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