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El último documental de Jordan no aporta nada nuevo

"The Last Dance" se limita a ensalzar al deportista y su trayectoria profesional, que lo llevó a competir con grandes legendarios

Los Bulls fueron los grandes beneficiados de la "dictadura" de Jordan (Daniel Dal Zennaro/EFE)

15 minutos. Se emitieron los dos primeros capítulos, de los cuatro que conforman el nuevo documental sobre la figura de Michael Jordan, bajo el título The Last Dance, y la nota dominante fue ensalzar una vez más su figura y trayectoria profesional, que le hizo merecedor de competir con los grandes legendarios por el trono del mejor en la historia del baloncesto.

Pero tampoco el lado oscuro de la trayectoria de Jordan, que le obligó a hacer un paréntesis en la NBA para irse al deporte del béisbol profesional, ni la trágica muerte de su padre, que fue asesinado, aportaron nuevos datos o luz a este documental.

Reconocer en primera persona que lo acaparaba todo, que establecía sus propias reglas dentro de los Bulls de Chicago, que condicionaba a todo el mundo, incluido a los árbitros y hasta el propio excomisionado de la NBA, David Stern, ya se sabía.

Libros como el de Las reglas de Michael Jordan explicaron a la perfección, y mucho antes de que existiera este documental, el control férreo que mantenía dentro y fuera del equipo. Además, señalan que cuando no pudo tenerlo, primero se fue al béisbol y luego se marchó del equipo a los Wizards de Washington.

Los grandes beneficiados en la trayectoria profesional de Jordan y su "dictadura" dentro del equipo fueron sin lugar a dudas los propios Bulls. Estos pasaron de ser un equipo del montón a ganar seis títulos, que hubiesen sido más de no darse tres años sabáticos en el béisbol.

La mejor demostración de que sin Jordan los Bulls fueron un equipo del montón, quedó reflejada cuando se retiró al béisbol profesional.

Jordan y las apuestas

Sin embargo, las circunstancias que le involucraron claramente con el mundo oscuro de las apuestas hizo que el comisionado Stern le mostrase la cruda realidad, que de seguir en la NBA tendría que afrontar "graves consecuencias".

De ahí que su primera retirada, en 1993, se trató en realidad de una suspensión en secreto, como definió en 1993 el periodista, Marcel Smith.

Smith narra cómo en 1992, después de ganar su segundo anillo, a Jordan lo llamaron a testificar en un juicio contra James Bouler, un camello. En esta ocasión, lo interrogaron sobre por qué el acusado tenía un cheque de 57.000 dólares firmado por el legendario jugador.

Entonces Jordan explicó que era un préstamo, pero después admitió que era un pago por unas apuestas que perdió en un fin de semana.

Más tarde, en 1993, el empresario de San Diego, Richard Esquinas, reveló en el libro Michael y yo: nuestra adicción al juego... Llorando por ayuda, que ganó casi un millón de dólares del exbase de los Bulls en apuestas de golf.

Smith explicó que en esa misma época pillaron a Jordan en un casino previo al segundo partido de las finales de la Conferencia Este.

La NBA abrió una investigación sobre las actividades de Jordan en el mundo de las apuestas, pero la dio por cerrada el 8 de octubre de 1993, dos días después del anuncio de su primera retirada.

"Si David Stern me deja volver, quizás vuelva", dijo Jordan ese día. Tres años después todo quedaba en el pasado y volvió por la puerta grande tras fracasar estrepitosamente en el béisbol profesional.

Pero su vuelta se dio sin haber cambiado su imagen de jugador alejado de los asuntos sociales y políticos que afectaban a la comunidad negra y sobre todo de seguir con el mismo sentido "dictatorial" y de mal trato a los compañeros.

Sin embargo, también con el mismo instinto ganador de estrella única que le permitió ganar otros tres títulos de liga seguidos.

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