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Briatore, el "descubridor" de Alonso y Schumacher, se acerca a sus 70

Hábil hombre de negocios, el italiano llegó a la F1 a finales de los años 80 de la mano de su compatriota, Luciano Benetton

Briatore, que abandonó la escudería Renault junto al director ejecutivo inglés, Pat Symonds, fue sentenciado de por vida por la FIA (Cortesía Twitter @Briatore)

15 minutos. El italiano Flavio Briatore, "descubridor" para la Fórmula Uno del español Fernando Alonso y el alemán Michael Schumacher, uno de los personajes más carismáticos de la categoría reina del motor de finales del pasado siglo y principios de este, cumple 70 años este domingo.

Nacido el 12 de abril de 1950 en Verzuolo (Cuneo), la figura de Briatore estuvo ligada a la del doble campeón mundial asturiano de F1 desde antes de la irrupción en España de la "Alonsomanía". Esta estalló en 2003 y alcanzó su punto álgido en 2005, cuando Alonso logró su primer título, que repetiría un año después. Pero en el haber del italiano también figura el descubrimiento de Schumacher, único ganador de siete mundiales y plusmarquista de triunfos en F1 (91).

Hábil hombre de negocios, Briatore llegó a la F1 a finales de los años 80 de la mano de su compatriota, Luciano Benetton. El emporio textil de Benetton contribuyó a expandir durante esa década en las Islas Vírgenes y, sobre todo, en Estados Unidos (EEU). En la escudería Benetton -que asumió la estructura de Toleman- entró como director comercial, antes de escalar con rapidez hasta el puesto de jefe de equipo.

Reputación

Con escaso conocimiento de la vertiente deportiva y técnica de la F1, que no deja de ser un negocio, su intuición siempre fue gigantesca. Su primer gran golpe lo dio en 1991, al fijarse en el ese día debutante Michael Schumacher, a pesar de que este no acabase el Gran Premio de Bélgica, el undécimo de ese año. Y, a las primeras de cambio, se lo "birló" a Jordan.

El "Kaiser", cuyos récords solo discute el séxtuple campeón mundial inglés, Lewis Hamilton, obtuvo el primero de sus 91 triunfos un año después, en Spa (Bélgica). En 1994 logró su primer título, que revalidó con la Benetton un curso después. Años más tarde, con el arranque del Milenio y en Ferrari, el alemán protagonizaría la mejor racha de la historia, al ganar cinco mundiales seguidos.

Su relación con Renault, motorista de la escuadra de Don Luciano en el segundo título de Schumacher, le sirvió a Briatore para ser jefe de equipo. Justo cuando la marca del rombo regresó a la F1, en 2001, tras asumir la estructura de la Benetton.

De aquella, el italiano ya había fichado a Alonso, fascinado por su desempeño en la Fórmula 3000, actual F2. En especial, tras su brillante triunfo de 1999 en Spa-Francorchamps. En 2001, el ovetense debutó en la categoría reina, cedido en Minardi. Fue probador de Renault en 2002, un año antes de protagonizar el gran bombazo.

Fernando solo tardó dos carreras en firmar la pole y el podio más joven de la historia (en Malasia). Meses antes de convertirse también, en esos momentos, en el piloto de menor edad en ganar un Gran Premio, el de Hungría. El primero de los 32 que logró: los que cuenta España a lo largo de toda su historia en la Fórmula Uno.

Las de Alonso

Briatore, el "descubridor" de Alonso y Schumacher, se acerca a sus 70 años
Briatore siempre confió en el potencial de Alonso (Angelo Giordano/Pixabay)

Ese día, en el Hungaroring, vivió de cerca su hazaña la top model alemana, Heidi Klum, pareja entonces de Flavio, que también salió durante varios años con otra estrella de la pasarela, la británica Naomi Campbell. Eso, antes de sentar la cabeza y casarse en 2008 con otra modelo, su compatriota Elisabetta Gregoraci, treinta años más joven que él, y de la que se divorció en 2017.

Briatore siempre confió en el potencial de Alonso. En una entrevista con la Agencia EFE en Brasil tras la última carrera del Mundial 2004, que acabó cuarto, indicó que no tenía "ninguna duda" de que este sería "campeón del mundo".

Solo un año después, en ese circuito, el de Interlagos (Sao Paulo), el piloto asturiano festejaba su primer título, dándole la razón a su tan aguerrido como glamuroso jefe de equipo. Este fue duramente criticado en el Reino Unido cuando decidió darle el volante del Renault en 2003, en detrimento del inglés Jenson Button.

Alonso, el más joven en ganarlo, revalidó título en 2006 y se convirtió en el doble campeón de menor edad en ese momento. Y cuando, un año después, se torcieron del todo las cosas en una de las peores gestiones de equipo de la historia de la F1-, el italiano salió al rescate y el ovetense retornó a Renault.

Con claros y oscuros a lo largo de toda su vida -dos veces fue condenado a cárcel y otras tantas absuelto, tras apelar sentencia-, su mayor escándalo en la F1 se produjo en la segunda etapa de Alonso en el equipo. Fue en el popularmente conocido como crashgate de 2008, en Singapur, donde se le acusó de instigar el accidente del brasileño Nelsinho Piquet para que entrase un coche de seguridad que allanaría el triunfo del español, desconocedor de la trama.

Fama y críticas

Briatore, que abandonó la escudería junto al director ejecutivo inglés, Pat Symonds, fue sentenciado de por vida por la FIA (Federación Internacional del Automóvil). Sin embargo, un recurso acabó exonerándole de ese castigo, aunque no regresó a la F1.

En la época gloriosa de Alonso, las relaciones del italiano con la prensa española oscilaban entre la tensión y la simpatía, en función del lado en el que él considerase que el enviado estuviese.

En 2003 convocó a toda la prensa española en Suzuka (Japón), antes de la última carrera de ese año, para señalar públicamente a uno de ellos (por publicar el interés de Ferrari en Alonso). Mostró su deseo de hacer "todo lo posible" para que el periodista en cuestión no volviese a pisar jamás un circuito de F1. Advirtió que, en caso de que "algún sindicato de esos" lograse evitarlo, el motorhome de Renault era un recinto privado. Y que del acceso al mismo serían vetados los díscolos. Excluidos, al parecer, también, en la época de Schumi en la Benetton.

A los que permitía ocasional trato en la corta distancia se encontraban un tipo brillante, mordaz y muy divertido. Y los que lo conocen bien afirman que valora altamente la lealtad, y que establece, en ese caso, justa reciprocidad.

Durante aquellos mágicos en los que España dominaba la Fórmula Uno, Briatore organizaba concentraciones de pretemporada con sus pilotos en su fastuoso resort de Kenia. Entre sus múltiples negocios creó el Billionaire, una cadena de discotecas de lujo.

Alonso pilotó cinco años en Ferrari y otros tantos en McLaren, las dos escuderías más laureadas de la historia de la F1. Pero sus dos títulos y más de la mitad de sus 32 victorias en la categoría reina las logró en Renault: junto a Briatore. Al que, desde la distancia, felicitará este domingo por su setenta aniversario.

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