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Una presa, placas solares y botellas son las armas de dos religiosos contra el cambio climático

15 minutos. El padre Gasolina y la hermana Aurora no organizan marchas pidiendo a los gobiernos del mundo políticas más verdes, ni lanzan sopa de tomate contra un cuadro de Van Gohg, pero también son activistas contra el cambio climático. Lo hacen desde Mozambique, en la localidad rural de Netía, donde mantienen una misión religiosa y una escuela agraria gracias a unas placas solares, la creación de su propio compostaje o el uso de botellas de plástico para la construcción.

"Tenemos un serio problema de cambio climático. Nuestra tierra se está quedando casi desierta y nuestra población ha perdido el control de las estaciones del año", explicó el sacerdote mozambiqueño a Europa Press. También apunta que, ahora, en el país "llueve cuando menos se espera" y lo que, en principio, "siempre se sembraba en enero, ahora ya no se puede". "El cambio climático es una realidad y las personas tenemos que hacer nuestro trabajo", insiste.

La primera acción del padre Gasolina y la hermana Aurora fue construir una presa, para que los vecinos pudieran aprovechar bien las aguas que corren cerca de la misión. Con esta iniciativa consiguieron un mejor uso de este bien tan preciado en la zona. Pero también han tenido que formar a la población en cómo hacer un uso responsable del mismo.

Según cuenta la hermana Aurora, las mujeres lavaban la ropa junto a la presa, ensuciando el agua que otros querían para beber o cocinar. Es por eso que, además de informar, han decidido construir un lavadero.

Gasolina y Aurora confiesan que la presa cambió la vida de la comunidad y más desde que la ONG Manos Unidas financió una construcción más sólida que la que ellos habían realizado. Desde la ONG también llegaron a Netía unas placas solares que han "revolucionado" la vida en la comunidad.

Estas placas también sirven para hacer funcionar la bomba de agua o para poner en marcha los congeladores de la misión. Ahora, sus miembros pueden "conservar los alimentos".

Pero Gasolina no es el único que en la misión de Netía que habla en sus discursos sobre la reutilización. La hermana Aurora, natural de Perú, es una de las mayores defensoras de esta práctica. Además de construir canales para no desperdiciar el agua que se usa para el lavado -la aprovecha para regar las huertas- tiene un proyecto para construir una "escueliña" (escuela infantil) usando botellas de plástico.

La idea se le ocurrió tras ver el gran número de ellas que acababa en la basura cada día. Así que decidió rellenarlas de arena y usarlas como base para levantar unos baños. Hoy muestra orgullosa el resultado mientras nos explica que ni el ciclón que asoló la zona este año ha podido con su estructura. Ahora está trabajando en este proyecto en el que colaboran madres de la comunidad, que ayudan a rellenar de arena las 50.000 botellas que, necesitarán para abrir el centro que, espera, tenga unos 52 alumnos.

Desde la localidad rural de Netía, donde mantienen una misión religiosa y una escuela agraria gracias a unas placas solares, crean su propio compostaje y usan botellas de plástico para la construcción.

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