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Chucho Valdés

En la creación no se sale a jugar, no hay recreo

Siempre se sube con las mismas ganas al escenario. Pero después llevar un tiempo alejado por la pandemia de la COVID-19, Chucho Valdés lo hizo el verano pasado con más energía y emoción. Estuvo ofreciendo su arte por la ancha geografía española, desde el sur, Cádiz y Málaga, hasta el norte en Huesca. Dionisio Jesús Valdés Rodríguez nació en 1941 en Quivicán, en el mismo lugar y día -9 de octubre- que su padre, el gran pianista de jazz Bebo Valdés (1918-2018). Con 9 discos Grammy a sus espaldas, Chucho Valdés sigue activo en la música, sin ganas ni pensamientos de retirarse. Al revés, sigue rodeado de los músicos que conforman, junto a él, su cuarteto. Georvis Pico Milian en la batería, Reinier Elizarde Ruano en el contrabajo y Pedro Pablo Rodríguez Mireles en la percusión. Chucho empezó a tocar con 4 años y a recibir clases de piano y solfeo con 5. Fue un niño prodigio sin ser consciente de serlo. "Con 14 años ya estaba titulado en música y empecé a actuar con 15. Creo que he sido el admirador más grande de Bebo Valdés. Un músico excelente, gran padre, y a la vez un excelente maestro, muy exigente". “Hay que picar mucha piedra, para dejar la obra bien, bien. Es tan difícil llegar a ella, cuando lo oyes ya grabado. Antes de eso, hay muchas horas, mucho esfuerzo y frustración, porque a veces las cosas no salen como tú quieres, o ves que no puedes”, afirmó Chucho. Un artista con poco ego, o el justo, pues siempre antepone el trabajo de sus músicos y a todos “quienes hacen posible el milagro”. Su padre le enseñó “a ser humilde y a trabajar, el verdadero significado de esa palabra. Le enseñó que nada se consigue sin esfuerzo, trabajo y constancia. “Sin esta última, el trabajo no es nada. Hay que dejarse los dedos, repetir y repetir hasta que te salga la pieza. En la creación no se sale a jugar, no hay recreo”, confesó riendo a carcajadas cuando recuerda esto. Chucho Valdés se casó 6 veces y tiene 8 hijos. Fue padre con 20 años y después con 70. “Es maravilloso ser padre mayor, rejuvenece la vida. Es una inyección para sentirte fuerte. Sí, sentir que haces falta, que eres importante para otros, imprescindible. Ayuda a seguir luchando y a seguir ayudando a toda la familia”. Todos sus hijos son músicos y, además, buenos. Tocó con Chuchito y con su hija Leyanis, excelente pianista y también compositora. Emilio, percusionista. Yousi estudió dirección coral y, al igual que Jessi, son bateristas. También tiene 2 nietas, Chanti (violinista) y Marina (cantante). “Con mucho talento las 2. A ver si llegan”./EFE, Amalia González Manjavacas (Foto: EFE/Emilio Naranjo)