Uno de cada 7 adolescentes en todo el mundo tiene un problema de salud mental

Una media de uno de cada 5 jóvenes, entre 15 y 24 años encuestados, dijo que a menudo se siente deprimido o tiene poco interés en realizar algún tipo de actividad

Hay grupos especialmente vulnerables, como quienes ya tenían algún trastorno previo, las víctimas de violencia, los que sufrieron aislamiento, separaciones y/o duelos debido a la COVID-19 (Pixabay)

15 minutos. Más de uno de cada 7 adolescentes de 10 a 19 años en todo el mundo tiene un problema de salud mental diagnosticado.

Casi 46.000 adolescentes se suicidan cada año, con lo que es una de las 5 principales causas de muerte para este grupo de edad.

Así lo refleja el informe anual de Unicef sobre la situación de la infancia en el mundo, difundido y centrado en esta ocasión en la salud mental.

El “Estado Mundial de la Infancia 2021. En mi mente: promover, proteger y cuidar la salud mental de la infancia” es el análisis más completo hecho por Unicef sobre esta materia.

Revela que antes de la COVID-19 la infancia y la juventud ya sufrían estos problemas “sin que se hicieran las inversiones necesarias para solucionarlos”.

Tan solo alrededor del 2 % de los presupuestos de salud de los gobiernos se destinan a la salud mental en todo el mundo, denuncia esta agencia de las Naciones Unidas.

El 68 % de los jóvenes españoles “a veces” se sienten deprimidos

Según los primeros resultados de una encuesta internacional realizada por Unicef y Gallup entre niños y adultos de 21 países, que se adelanta en el “Estado Mundial de la Infancia 2021”, una media de uno de cada 5 jóvenes de entre 15 y 24 años encuestados dijo que a menudo se siente deprimido o tiene poco interés en realizar algún tipo de actividad.

En España, los resultados de la encuesta revelan que el 58,3% de los jóvenes de entre 15 y 24 años reconocen sentirse preocupados, nerviosos o ansiosos “a menudo” y el 36,1% “a veces”.

Además, el 11,5% asegura que están deprimidos o tienen poco interés en hacer cosas “a menudo” y el 68,2% “a veces”.

A pesar de que el impacto de la pandemia en la salud mental y el bienestar emocional de los niños y adolescentes españoles es “innegable”, la agencia de las Naciones Unidas afirma que, si cuentan con el entorno y las herramientas adecuadas, “la mayoría serán capaces de normalizar sus vidas y tener una evolución positiva”.

Hay grupos especialmente vulnerables, como quienes ya tenían algún trastorno previo, las víctimas de violencia, los que sufrieron aislamiento, separaciones y/o duelos debido a la COVID-19, los que están en riesgo de pobreza infantil, y los niños migrantes y solicitantes de asilo.

En España también está muy presente “el estigma asociado a los problemas de salud mental, si bien se observa que los propios niños y adolescentes están empezando a hablar cada vez más abiertamente de cómo se sienten y de sus necesidades”, afirma el estudio.

Para acabar con este tabú, Unicef España recuerda que se debe contar con una Política Nacional de Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia, tal y como recomendó el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas.

Más de 1.600 millones de niños han sufrido una pérdida en educación

A medida que la COVID-19 se acerca a su tercer año, las consecuencias para la salud mental y el bienestar emocional de los niños y los jóvenes siguen siendo “enormes”, añade el informe.

Así, al menos uno de cada 7 niños se vio directamente afectado por los confinamientos en todo el mundo y más de 1.600 millones sufrieron alguna pérdida en su educación.

La alteración de las rutinas, la educación y el ocio, así como la preocupación de las familias por los ingresos y la salud, hacen que muchos jóvenes sientan miedo, rabia y preocupación por su futuro, resume el documento.

335.000 millones de euros: las pérdidas por los trastornos mentales

Los problemas mentales diagnosticados, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ansiedad, autismo, trastorno bipolar, trastorno de la conducta, depresión, trastornos alimentarios, discapacidad intelectual y esquizofrenia, pueden perjudicar considerablemente la salud, la educación, las condiciones de vida y la capacidad para obtener ingresos de los niños y los jóvenes.

Aunque el impacto en la vida de los niños es incalculable.

Un nuevo análisis realizado por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, que también se incluye en el informe, revela que las pérdidas económicas debidas a los trastornos mentales que provocan discapacidad o muerte entre los jóvenes se estiman en casi € 335.000 millones (US$ 388.000 millones).

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