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Un venezolano en la entrega de los Nobel: Ángel Sánchez

Entre estrellas de la ciencia y la cultura estuvo el nombre de Ángel Sánchez, encargado del atuendo de la princesa Magdalena de Suecia

Ángel Sánchez conoció a Magdalena en Nueva York hace más de 10 años. Los presentó Tatiana de Grecia. En aquel momento, le diseñó un traje de tono blanco azulado (Mujer Latina USA)

15 Minutos. Y llegó nuevamente la entrega del Premio Nobel, la ceremonia más importante que se realiza en Estocolmo y que preside el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, junto con la reina Silvia y la princesa heredera Victoria. La cita tuvo lugar en el salón Azul del Ayuntamiento, escenario de esta celebración desde 1934.

En Suecia se entregan los galardones de Física, Química, Fisiología, Medicina y Literatura. Mientras que el de la Paz le corresponde a Noruega, que lo hace en una gala más sencilla.

Este año, un venezolano estuvo presente en la celebración y lo hizo a través de su trabajo de diseño de moda: Ángel Sánchez, quien vistió a la princesa Magdalena. Ella ahora no forma parte de la familia real, pues por órdenes de su padre quedó reducida a los reyes, la heredera y su familia. Sin embargo, la segunda hija del monarca -que conserva su título de princesa- destacó y muchas páginas especializadas la consideraron la mejor vestida de la noche.

La historia del vestido

Ángel Sánchez conoció a Magdalena en Nueva York hace más de 10 años. Los presentó Tatiana de Grecia. En aquel momento, le diseñó un traje de tono blanco azulado para la boda de su hermana Victoria, que luego usó en la entrega de los Premios Nobel en el 2009.

Hace un año, Magdalena, junto a su esposo Christ O’Neill, se mudó a Miami. Al enterarse de que Ángel tiene su estudio allí, lo contactó un par de semanas antes de la ceremonia del Nobel para que le diseñara el traje.

“Me dio mucho gusto verla de nuevo después de tantos años, siempre tan educada y sobretodo clásica y bella”, expresó el diseñador venezolano.

Se midió varios trajes y escogió el favorito de Sánchez, perteneciente a la última colección. Un diseño ceñido en la cintura y con un gran polizón en la parte posterior.

“Cuando se lo midió, ambos nos emocionamos y entendimos que era el indicado. Tenía un poco de dudas sobre el color pero logré convencerla”, explicó Ángel Sánchez.

Datalles de perfección

El escote se modificó un poco para que luciera más conservador para un evento como la ceremonia del Premio Nobel.

El reconocimiento para el diseñador venezolano vino a través de WhatsApp, donde la princesa le agradeció la realización del traje que lo hizo en tampoco tiempo. “No cabía de la felicidad”, subrayó Ángel Sánchez.

La princesa Magdalena ya no pertenece a la familia real (Gtres)

Se trata de un vestido color fucsia, con escote palabra de honor y hombros cubiertos por un tul absolutamente transparente, que en la parte posterior llevaba una veintena de botones miniaturas forrados en el mismo género del traje que parecían flotar en la espalda de la princesa. La falda de corte evassé ganó imponencia en la parte posterior gracias a los volantes que recordaron los polizones.

Esa noche, las tiaras tienen una importancia relevante y la elegida por la esposa de Chris O’Neill, quien esa noche no la acompañó por quedarse en Miami junto a los tres hijos de la pareja, no pasó inadvertida. Se trataba de la Kokoshnik, impresionante pieza de diamantes y cinco enormes aguamarinas, engarzada en una base de platino. La joya perteneció a su bisabuela, Margarita de Connaught, y fue un regalo de boda de su esposo, el rey Gustavo VI de Suecia. Magdalena la acompañó con unos zarcillos, donde también brillaron los diamantes. Ella ha llevado esta tiara en múltiples ocasiones, por lo que sin duda es una de sus preferidas.

Alta costura para la Reina

La reina Silvia acudió a uno de los más reconocidos diseñadores, presente en los desfiles de alta costura en París, Elie Saab, quien creó para ella un modelo en color champaña con bordados en hilos dorados. Estos semejaban corales marinos en el corpiño, que descendían de manera asimétrica por la cadera. Este mismo trabajo se repitió en los hombros y mangas.

Sobre su cabeza estaba la tiara de las nueve puntas o de la reina Sofía, realizada en diamantes con una base de filigrana. Su nombre se debe a su primera dueña, Sofía de Nassau, que la recibió como regalo del rey Óscar II de Suecia. Este la encargó a una joyería de Berlín. Es una joya casi de uso exclusivo de la reina Silvia, pues en pocas ocasiones se le ha visto a otras damas de la familia.

Heredera de negro

Aunque el color negro no suele ser visto en las casas reales en los festejos, Victoria, la princesa heredera del trono de Suecia, no tuvo prejuicios en elegirlo para una noche tan importante. Encargó a la firma sueca Selam Fesshaye, un modelo en jacquard que ha sido elogiado por unos y criticados por otros.

Lo cierto es que es un traje que no podía pasar desapercibido por su volumen, que se hizo evidente en la única manga que remataba en un fruncido con un pequeño volante blanco en el borde, color que también apareció en el escote corazón, en la flor enorme al lado derecho de la falda. Mientras que en el izquierdo se asomaba como una especie de doble falda.

Para este ampuloso vestido la heredera seleccionó la tiara Baden, que lleva ese nombre en recuerdo de Victoria de Baden, esposa del  rey Gustavo V de Suecia. Se trata de una joya  de cuya base se desprenden 47 rayos cuajados de diamantes, las mismas gemas que brillaban en su collar y en broche floral, además de las insignias de las órdenes de las que es miembro.

La princesa tatuada

La esposa del príncipe Carlos Felipe, el hijo menor de los reyes de Suecia, prefirió el azul. Un vestido que tampoco pasó desapercibido por las mangas jamón y el escote Bardot, que no solo dejó al aire sus hombros, sino el tatuaje que lleva en la espalda, una especie de rosa de los vientos. El encargado de su estilismo fue la diseñadora, Emelie Jarrell.

Recogió su cabello en un moño que dejaba en libertad varios mechones y donde no perdió protagonismo la tiara Transformer, llamada así debido a su versatilidad. En esta oportunidad, en sus puntas no hubo esmeraldas sino turquesas, para que hicieran juego con el tono del vestido.

El Menú

El salón Azul, como en otras oportunidades, lucía imponente y albergó cómodamente a los 1.300 invitados. La decoración de las mesas, con altos candelabros individuales dorados y flores silvestres italianas y espigas de trigo dispuestas en floreros bajos de cristal, dejaron espacio para la cubertería y la vajilla blanca de bordes dorado. Allí se sirvió un menú con sabores escandinavos, elaborado por dos premiados chefs, Sebastian Gibrand (medalla de plata del Bocuse d'Or 2019) y el pastelero Daniel Roos.

El rey Carlos Gustavo compartió la mesa con la ganadora del Premio Nobel de Literatura, Olga Tokarczuk. Junto a los demás, disfrutaron de la cena que abrió una especialidad sueca, caviar de Kalix, colocado sobre un lecho de pepino, colinabo marinado, crema de anémonas y salsa de rábano picante.

Después llegó el plato principal: pato relleno con la especie de setas cantarelas negras y tomillo de limón, papas con ajo caramelizado, remolacha amarilla, jugo de pato asado junto al repollo milanés sazonado con la especie de hongos shiitakes, esta vez ahumados, junto a cebollas asadas con aceite de abeto. De postre, una mousse de frambuesa y chocolate, acompañada de nata y sorbete de frambuesa. Un dulce final para un premio donde también hubo protestas callejeras.

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