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UE no confirmó que el 5G sea perjudicial

Los mensajes tergiversan las conclusiones del Consejo de la Unión Europea sobre "El futuro digital de Europa", del 9 de junio

Las redes de telecomunicaciones de 5G no suponen una amenaza para la salud ni el medio ambiente (Jerome Favre/EFE)

15 minutos. Varios mensajes compartidos en redes sociales dicen que la Unión Europea (UE) "confirmó" recientemente que la tecnología 5G es perjudicial para la salud de las personas.

No es cierto: lo que el Consejo de la UE hizo es, precisamente, advertir sobre ese tipo de falsedades, y especialmente de los mensajes que afirman que las redes de 5G "suponen una amenaza para la salud o están vinculadas con la COVID-19".

Los mensajes tergiversan las conclusiones del Consejo de la UE sobre El futuro digital de Europa, del 9 de junio, para argumentar un supuesto rechazo de las autoridades comunitarias a la tecnología 5G.

El contenido compartido enlaza con un artículo publicado en el sitio web de la Plataforma Ciudadana para la Investigación Judicial del Sector Eléctrico.

La base de este artículo es un documento del Consejo, donde destaca que la implantación de redes de telecomunicaciones como 5G o 6G "tiene en cuenta las directrices internacionales sobre los efectos en la salud".

Esta afirmación es la que desarrolla la web, obviando que el Consejo "manifiesta la importancia de combatir la información falsa ligada a las redes".

La Unión Europea no reconoció que las redes de telecomunicaciones de 5G supongan una amenaza para la salud ni el medio ambiente. De hecho, regula unos niveles máximos de exposición a redes móviles 50 veces inferiores a los que pueden causar daños en la salud.

Por tanto, la afirmación acerca de que la UE confirma que el 5G es perjudicial es "un bulo", confirman a Efe fuentes comunitarias.

La normativa comunitaria respecto a los niveles de exposición a campos electromagnéticos se basan en una recomendación del Consejo que fija estos límites estrictos en línea con las directrices de la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (Icnirp) de 1998.

Igualmente, la normativa comunitaria tiene en cuenta las recomendaciones del Comité Científico sobre Salud, Medio Ambiente y Riesgos Emergentes (Scheer), que evalúa los riesgos para la salud que pueden estar asociados con la exposición a campos electromagnéticos.

El Consejo de Europa

Los mensajes que acompañan a la afirmación falsa acerca de la UE y el 5G sostienen su argumentación en una resolución de 2011 del Consejo de Europa, que no es una institución comunitaria, sobre los Peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos sobre el medio ambiente.

En este texto de 2011, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa pide revisar los límites en los niveles de radiofrecuencias como las de la telefonía móvil, ya que "parecen tener efectos biológicos no térmicos potenciales más o menos dañinos para plantas, insectos y animales, así como en el cuerpo humano".

Una radiación no ionizante

La tecnología 5G pertenece, dentro del espectro radioeléctrico, a las radiaciones "no ionizantes", similares a las ondas de radio o televisión. La menor frecuencia de esta tecnología provoca que la energía que transportan no altere los electrones de los materiales con los que contacta.

"Los efectos sobre la salud de las ondas de radio se vienen estudiando desde finales del siglo XIX, en particular en las inmediaciones de emisoras de radio y televisión, que emiten con una potencia mucho mayor que el 5G", explica a Efe el catedrático de Ingeniería Telemática de la Universidad Carlos III de Madrid, Arturo Azcorra, director del instituto de investigación IMDEA Networks.

Azcorra apunta que "múltiples emisoras llevan emitiendo durante décadas ondas con potencias de hasta 100.000 watios, sin que se constataran efectos adversos".

"Los teléfonos 5G emiten con potencias en torno a 0,5 watios, y las estaciones base 5G, en torno a 60 watios", precisa.

El otro grupo, el de las radiaciones ionizantes, incluye aquellas con alta frecuencia y sí pueden alterar los electrones, como la luz ultravioleta.

Aunque estas radiaciones no ionizantes no tengan estos efectos, la UE estableció en la década de los 90 límites a su exposición.

La comisión internacional de expertos médicos en la que se basan estos límites, la Icnirp, controla periódicamente esos umbrales. Dos décadas después, no han detectado riesgos para la salud, explica a Efe el epidemiólogo Francisco Vargas, director científico del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (Ccars).

"La Icnirp publicó en marzo unas directrices que actualizan sus umbrales de seguridad y en esta revisión no consideran que haya que ser más estrictos. No hay fundamento científico para reducir esos límites", aseguró Vargas.

A este respecto, el físico y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha Alberto Nájera, vocal del Ccars, añade que las investigaciones realizadas por este organismo revelan que la exposición media está muy por debajo de esos umbrales.

"La radiación media a la que estamos expuestos está entre 10.000 y 100.000 veces por debajo de esos límites de seguridad. No se espera que 5G los incremente mucho", aseguró.

No se han detectado efectos

El artículo también hace referencia a una petición del Defensor del Pueblo para realizar una evaluación de impacto ambiental del Plan Nacional de 5G. A esto la Secretaría de Estado de Avance Digital respondió que los límites de emisiones "no dependen de la tecnología utilizada (4G o 5G)", sino de la banda de radiofrecuencias.

El 5G va a emplear la banda de radiofrecuencias que "ya se utilizan a nivel masivo en España, con la única excepción de la banda de 26 GHz, que aún no adjudican para el uso de 5G para servicios comerciales masivos", añade la Secretaría de Estado.

Así, el director científico del Ccars recuerda que en España se realizan habitualmente estudios que miden la exposición de las personas a las radiofrecuencias. No obstante, hasta ahora no se ha detectado "ningún efecto perjudicial hasta el momento".

"Desde los años 90 transcurrió tiempo suficiente para observar el incremento de una enfermedad y dar una alerta. La realidad es que ninguna enfermedad ha demostrado tener como causa las radiofrecuencias", apunta Vargas.

Por su parte, Azcorra considera "radicalmente falso" que se hayan detectado daños sobre la salud o el medio ambiente por el efecto de las radiofrecuencias.

"En el Reino Unido se está investigando a una empresa que vendía unos dispositivos que falsamente protegían contra los falsos efectos negativos del 5G. Esto es otro ejemplo de entidades que se lucran promoviendo falsas informaciones, y que deberían tener consecuencias penales", opina el catedrático.

El "electrosmog"

El artículo viral también hace referencia al término electrosmog como sinónimo de "radiación electromagnética peligrosa" que, según el texto, fue "acuñado por la propia OMS".

Sin embargo, ese término no está recogido en la web oficial de la Organización Mundial de la Salud.

"El electrosmog es un término no científico que denomina al conjunto de ondas de radio producidas por distintas fuentes (radio, televisión, WiFi, telefonía móvil, mandos a distancia, motores eléctricos, radares, ...). Este busca hacer un paralelismo con la contaminación del aire, que en inglés se denomina 'smog'", explica Azcorra.

Para Vargas, el objetivo de ese concepto es "asemejar la toxicidad de los motores de combustión a la exposición electromagnética". Sin embargo, se trata de dos aspectos que "no son comparables" porque los límites de la exposición son "extremadamente bajos".

Efe consultó a la Plataforma Ciudadana para la Investigación Judicial del Sector Eléctrico para exponerle estas pruebas. No obstante, esta mantuvo que su artículo es "correcto" y "no contiene ningún error".

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