15 Minutos. El telescopio espacial James Webb alcanzó su destino final en el espacio: una órbita en torno al segundo punto de Lagrange Sol-Tierra, o L2, a casi 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.
A las 19:00 UTC del pasado 24 de enero, Webb encendió sus propulsores a bordo durante casi cinco minutos; para completar la última corrección de su trayectoria en el espacio. La maniobra insertó a Webb en su destino, tras un viaje de 30 días desde su lanzamiento a bordo de un cohete Ariane 5 en la base de Kourou, Guayana Francesa.
El encendido final aumentó solo unos 1,6 metros por segundo la velocidad de Webb; que fue todo lo que se necesitó para enviarlo a su órbita de “halo” alrededor del punto L2, informa la NASA.
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Su destino es ese porque, equilibrado entre las fuerzas gravitacionales del Sol y la Tierra mantendrá la misma orientación con respecto a ambas, y la calibración y blindaje son más sencillos.
La órbita de Webb le permitirá una visión amplia del cosmos en cualquier momento. Así como la oportunidad de que la óptica de su telescopio y los instrumentos científicos se enfríen lo suficiente como para funcionar y realizar una ciencia óptima.
Funcionamiento de Webb desde el espacio
Según la NASA, Webb ha utilizado la menor cantidad de propulsor posible para las correcciones de rumbo mientras viajaba al reino de L2, para dejar la mayor cantidad posible de propulsor restante para las operaciones ordinarias de Webb durante su vida útil: mantenimiento de la estación (pequeños ajustes para mantener a Webb en su órbita deseada) y descarga de impulso (para contrarrestar los efectos de la presión de la radiación solar sobre el enorme parasol).
Ahora que los segmentos del espejo primario y el espejo secundario de Webb están desplegados desde sus posiciones de lanzamiento; los ingenieros comenzarán el sofisticado proceso de tres meses para alinear la óptica del telescopio con una precisión casi nanométrica.