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Stéphane Rolland y el lenguaje protector de una colección

Como las otras casas de Haute Couture, no tuvo público en el lanzamiento de su colección invierno otoño 2020-2021, pero se valió de un estudio de televisión donde nada distrajo su mensaje

La atmósfera blanca resultó infinita (Cortesía Alain Vacheron y Franck Perrogon)

15 minutos. Cuando el jet set internacional se encuentra en una especie de letargo, las grandes fiestas han hecho una pausa y las bodas pautadas para esta temporada, como la de la princesa Beatriz de York, han quedado postergadas, la alta costura francesa cumple con su compromiso de esta temporada y se muestra ingeniosa pero sin pasarelas. Así encontramos que Stéphane Rolland, el diseñador que ha vestido a Paz Vegas para la alfombra roja del Festival de Cannes, a Heidi Klum para la gala de amfAR de Nueva York en febrero de 2020 o a la actriz Li Bingbing, presentó su colección otoño-invierno 2020-2021. Y lo hizo en un estudio de televisión donde la atmósfera blanca resultó infinita.

Aunque su intención fue proponer una nueva estética, la presencia de las décadas de los 60 y 70 se hizo evidente. La música y el estilismo de la única modelo, la española Nieves Álvarez, recordó aquellas décadas, cuando ciertos tabúes dejaban de existir, la rebeldía hacía de las suyas, la frase de moda era amor y paz, el terrorismo salió a la calle y las innovaciones tecnológicas ya se vislumbraban.

La puesta en escena

En una entrevista, Stéphane Rolland aclaraba que su colección -que sigue siendo pura, gráfica y arquitectónica- está basada en la comodidad, sin darle la espalda a lo sofisticado.

Stéphane Rolland y el lenguaje protector de una colección
Colección de otoño/invierno 2020-2021 (Cortesía Alain Vacheron y Franck Perrogon)

La música también ayudó a ese viaje al pasado, pero exento de nostalgia, solo como un punto de partida pero a la vez remitiendo al éxito. No en vano seleccionó para abrir la canción de Francis Lai, Un Homme et une Femme, tema de la película homónima ganadora de un Óscar.

Gracias a ese blanco infinito en lo que convirtió el set, interrumpido solo por uno o dos reflectores flotantes, se vieron los 11 modelos, que solo desfiló Nieves Álvarez, vestidos unicolores, elaborados con telas de gran caída, exceptuando aquellos como el de crepe negro, de marcada esbeltez, subrayada por un volante que se transforma en una especie de ala protectora de una espalda desnuda y que recorre el cuerpo, imprimiéndole un aire mitológico.

La colección

Esta colección de otoño/invierno 2020-2021 toma la forma de un capullo, protector y envolvente.

En el contorno de construcciones redondas y sensuales se esconden recortes aprendidos, ovoides y cinéticos.

Stéphane Rolland y el lenguaje protector de una colección
Cortesía Alain Vacheron y Franck Perrogon

Capas, capuchas, vestidos tubo, bustiers curvos con aplicaciones metálicas que remiten a la idea de una caja de Pandora que guarda emociones y sentimientos que se esconden en el pecho. O el pantalón tipo harén con adornos de vidrio soplado artesanalmente, que estuvieron presentes en los escotes para dar la sensación de un traje joya. A estos elementos decorativos, bordados a mano, se unieron perlas de vidrio y cristales. El resultado: textura sin exageraciones.

Las transparencias ofrecieron sensaciones futuristas por sus formas, que gozan de cierta independencia. Rolland utilizó este recurso no como un elemento para revelar el cuerpo. Lo hizo como una pincelada para sumar un sentido de lo etéreo y lo fugaz en los trajes.

El cierre nupcial deparó ese juego entre el minimalismo y lo barroco, lo clásico y lo vanguardista. Un traje que no solo es atemporal que tampoco está reservado exclusivamente para una novia jovencísima. Puede llevarlo una mujer como Nieves Álvarez, que a sus 42 años se muestra seductora y dueña de una personalidad camaleónica.

Futuro incierto

Este diseñador de la alta costura indica que así nace el próximo invierno. Hermoso, fuerte y brillante. Un reflejo de una personalidad construida, de un cuerpo libre para moverse.

Al explicar la colección, Stéphane Rolland expresó que al no saber qué nos depara el futuro, pensó en la compañía, en sus empleados. Solo en Francia cuenta con 25 personas, que junto a él se dedicaron, en esta edición de la Haute Couture, a hacer de la mujer una reina.

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