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Reclamos y disculpas en junta de accionistas de Credit Suisse: “Se durmieron en los laureles”

En las proximidades del Hallenstadion de Zúrich, donde se celebra la reunión, también hubo protestas

"Hoy es un día triste", reconoció Lehmann. "Son palpables la amargura, el enfado y el shock de todos" (EFE/EPA/Michael Buholzer)

15 minutos. Los accionistas de Credit Suisse expresaron, en la que probablemente será la última junta general de accionistas, su ira por la mala gestión de los directivos del banco, que llevará a su absorción por UBS tras el acuerdo alcanzado entre ambas entidades el 19 de marzo.

Siento que esta institución me ha engañado y que el Gobierno no ha comunicado bien“. Así lo afirmó el primer accionista en intervenir, quien aseguró que los responsables de la entidad de 167 años de historia “se durmieron en los laureles durante los últimos 15 años”.

Tranquilos, no he traído una pistola“, dijo el accionista tras llamar la atención sobre el hecho de las altas medidas de seguridad que rodearon la asamblea de este año. La tensión era palpable y se oyeron incluso gritos desde el público.

Vincent Kauffmann, director de la Fundación Ethos, importante accionista compuesta por fondos de pensiones y otros inversores institucionales suizos, aseguró que ellos habían pedido en numerosas ocasiones que se investigaran las operaciones de riesgo de la entidad y sus numerosos escándalos. En su opinión, “habían arruinado su reputación”.

Debemos asegurarnos de que los accionistas seamos compensados de la mejor forma posible tras las grandes sumas de dinero perdidas, y de que la directiva asuma su responsabilidad en la crisis”, señaló Kauffmann.

En ocasiones, las protestas adoptaron tintes casi surrealistas. Un accionista mostró en la junta cáscaras de nueces vacías para expresar el valor que ahora tenían las acciones de Credit Suisse; otro llegó a asegurar que los responsables del banco “en la Edad Media, por acciones como las suyas, hubieran sido crucificados”.

Fiasco

“Hace 25 años con una acción de Credit Suisse a 80 francos podríamos haber pagado una cena en un buen restaurante, pero ahora (que vale menos de un franco), no da para un cruasán“, lamentó ese segundo accionista.

“Ustedes tienen la culpa de esto, del daño causado al país, un daño que seguirá siendo visible dentro de unas décadas”, informó otro accionista, Francesco de Giorgio. También dijo sentirse “avergonzado de este completo desastre, como antiguo empleado y actual accionista“.

Un representante de la organización de inversores individuales Actares calificó de “fiasco” la gestión del banco. Tras los muchos riesgos asumidos en años anteriores, desembocó en su crisis final y tuvo que ser comprado por UBS para evitar la bancarrota.

En las proximidades del Hallenstadion de Zúrich, donde se celebra la junta de accionistas de Credit Suisse, hubo protestas. Alguien plantó una barca rota y en una posición que simulaba su naufragio, como símbolo de la caída del banco, cuyo logotipo son las velas de un velero.

La junta también tuvo espacio para las quejas medioambientales. Una representante de accionistas denunció que Credit Suisse ha invertido en un proyecto de extracción de gas en Texas (Estados Unidos, EEUU) mediante técnicas de fracking. Advirtió que causará daños en el turismo, la pesca y que afectará los terrenos sagrados de los pueblos nativos.

“Sólo había 2 opciones”

El presidente de Credit Suisse Axel Lehmann inauguró este martes la última junta general de accionistas antes de ser absorbido por UBS. En su discurso, pidió disculpas por la crisis que llevó a la entidad a su precipitada fusión. En su opinión, la otra opción era la bancarrota.

Finalmente sólo había 2 opciones, un acuerdo o bancarrota, y la fusión tenía que seguir adelante. Los términos debían aceptarse“. Así lo aseguró Lehmann ante cientos de accionistas convocados en Zúrich.

Si se hubiera optado por una reestructuración bajo las leyes bancarias suizas, “se habría presentado el peor de los escenarios, con una pérdida total para los accionistas, riesgos impredecibles para los clientes, graves consecuencias para la economía y para los mercados financieros globales”, afirmó.

Hoy es un día triste“, reconoció Lehmann. Asimismo, aseguró que “son palpables la amargura, el enfado y el shock de todos los que han quedado decepcionados, abrumados y afectados por los acontecimientos de las últimas semanas”.

Lehmann asumió la presidencia del banco a comienzos de 2022; abanderó en octubre del año pasado un proyecto de reestructuración para intentar sacar al banco de su crisis financiera y de imagen. Sin embargo, admitió que “no hubo tiempo para enderezar la situación”.

No logramos superar el impacto de escándalos del pasado, contrarrestar titulares negativos con hechos positivos“, reconoció el empresario suizo.

“Credit Suisse no existirá en su forma actual en el futuro. Lo que queda es, comprensiblemente, decepción, amargura y tristeza por el fin de un banco en el que creímos”. Así concluyó el presidente de la entidad fundada en 1856.

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