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¿Por qué el desplome de la polución no afecta al clima?

Aunque la polución sigue cayendo a causa de la cuarentena y está reduciendo la contaminación, esto apenas influirá en el ambiente del planeta

El uso global de combustibles fósiles tendría que disminuir durante un año entero para impactar en las concentraciones de dióxido de carbono (Chema Moya/EFE)

15 minutos. El desplome de la polución que sigue cayendo a causa del confinamiento en los hogares por el coronavirus está reduciendo la contaminación en las ciudades pero apenas influirá en el clima del planeta, que es un problema distinto vinculado al calentamiento global.

Los agentes que provocan el cambio climático son distintos a los de la contaminación atmosférica, así como sus efectos, dimensiones y alternativas para afrontarlos. Lo que sí comparten es su origen en la quema de combustibles fósiles para satisfacer la demanda de una sociedad que requiere energía.

Las claves para entender uno y otro fenómeno son las siguientes:

¿Cómo se redujo la contaminación?

Los niveles de dióxido de nitrógeno NO2 en las ciudades se están reduciendo drásticamente por las restricciones a la movilidad de vehículos.

No solo en China, sino también en capitales europeas como Madrid, París y Roma, según las observaciones de satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Por ejemplo, en la última semana la contaminación por tráfico redujo un 68 % en Madrid, según el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Principales efectos

La polución es responsable de la "boina" oscura que cubre la calidad del aire de las ciudades, con efectos nocivos sobre la salud.

El CO2 no es un gas tóxico normalmente, pero sí lo es el dióxido de nitrógeno, el dióxido de azufre o partículas emitidas por vehículos.

Según los expertos, las emisiones de los tubos de escape del transporte representan alrededor del 70 % de la contaminación urbana.

¿Cuál está siendo el nivel de reducción?

El calentamiento global es generado por la concentración de gases efecto invernadero (GEI), especialmente el dióxido de carbono, aunque también otros como el metano.

Los principales emisores de CO2 son las eléctricas, las plantas industriales y la aviación debido a la quema de combustibles derivados del carbón y petróleo.

El cambio climático es el efecto de un proceso acumulativo durante períodos muy largos de incremento de emisiones.

Actualmente es pronto para determinar si la actual ralentización de la economía mundial por Covid-19 tendrá o no impacto en el cambio climático. Dependerá del tiempo e intensidad de la recuperación.

En estos momentos los niveles de CO2 en la atmósfera siguen creciendo porque el impacto de la reducción de emisiones no se refleja tan pronto.

Según expertos, el uso global de combustibles fósiles tendría que disminuir durante un año entero para impactar en las concentraciones de dióxido de carbono.

Influencia de la quema de combustibles

Los datos confirman una mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, que cursan con huracanes, megaincendios, lluvias torrenciales al mismo tiempo que sequías, olas de calor, aumento del nivel del mar a causa del incremento de la temperatura que está derritiendo los polos.

Los científicos de la ONU advierten del grave peligro de un aumento de la temperatura del planeta por encima de los 1,5 grados. Según sus datos, los niveles de dióxido de carbono están en su punto más alto en al menos 800.000 años.

Una disminución de esa concentración en la atmósfera reduciría el efecto invernadero y temperaturas más cercanas al período preindustrial, que es el objetivo de las políticas contra el cambio climático.

¿Cómo combaten los países?

Frente al cambio climático, los países cuentan con planes de descarbonización de sus economías para reducir sus emisiones de efecto invernadero, una carrera que lideran bloques como la Unión Europea con el Pacto Verde, que tiene el objetivo de la neutralidad de carbono a mitad de siglo.

Los mercados de carbono son la principal herramienta de los países para reducir los gases de efecto invernadero mediante la asignación de un precio a las emisiones para que los contaminadores paguen por contaminar.

Por otro lado, en la lucha contra la contaminación urbana, las alternativas a la movilidad pasan preferentemente por el impulso de vehículos eléctricos, energías renovables y otras medidas de sostenibilidad.

En el caso de la actual crisis del coronavirus, el teletrabajo está demostrando su relevante papel en la reducción de la contaminación urbana.

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