Otra razón para no ensuciar: los microplásticos afectan el funcionamiento de las células

Se calcula que, desde los años 50 del pasado siglo, se han vertido a los océanos más de 70 millones de toneladas de estas partículas

Las partículas plásticas de un micrómetro están literalmente en todas partes (Pixabay/Sergei Tokmakov)

15 minutos. Los microplásticos pueden deformar las membranas de las células y afectar su funcionamiento, según una investigación de la Universidad Rovira i Virgili (URV, noreste de España) publicada en la revista científica PNAS.

Esta investigación, según la URV, demuestra el mecanismo a través del cual los microplásticos, cuando entran en contacto con las membranas de las células, estiran y reducen en gran medida su estabilidad mecánica.

Los investigadores Vladimir Baulin (URV) y Jean-Baptiste Fleury, (Universidad de Saarland, Alemania) descubrieron que estas partículas plásticas pueden desestabilizar mecánicamente las membranas lipídicas al adherirse a ellas y apretarlas.

Una membrana celular se considera semejante a un líquido. Se sabe que cualquier efecto mecánico sobre un líquido desaparece con el tiempo, por lo que apenas se había estudiado esta posibilidad de estrés con causa física de las células.

Mediante un modelo teórico, los investigadores identificaron cómo se produce el estiramiento mecánico de las membranas celulares.

Al experimentar sus hallazgos en glóbulos rojos humanos, estos se estiraron, lo que reduce su estabilidad mecánica. Además, puede alterar su buen funcionamiento, como su capacidad para transportar oxígeno.

Los investigadores también descubrieron que los microplásticos nunca se mantenían estáticos en las células. Al contrario: se movían constantemente por difusión continua.

Ante estos resultados, los investigadores consideran que la difusión es la causa del mantenimiento de este efecto mecánico e impide la relajación mecánica de la célula.

“Ha sido un resultado inesperado teniendo en cuenta que es un modelo muy simple”, explicó Baulin.

Los microplásticos “no son fatales inmediatamente después de su ingestión en organismos vivos”. Sin embargo, “se sabe que pueden oxidar o estresar las células a través de procesos biológicos”, señaló Fleury.

Están hasta en la placenta

“Sorprendentemente, observamos que las membranas de las células artificiales y los glóbulos rojos se estiran en presencia de microplásticos”, dijo.

Esta es una nueva línea de investigación del grupo de Baulin dedicada a los mecanismos microscópicos de contaminación en el medio marino.

La URV cuenta desde hace pocos meses con la derivada DeepSea Numerical. Esta empresa ambiciona crear una red de laboratorios subacuáticos abiertos a investigadores de todo el mundo para salvaguardar la biodiversidad.

Se calcula que, desde los años 50 del pasado siglo, se han vertido a los océanos más de 70 millones de toneladas de microplásticos. Dichas partículas miden entre 0,1 micras y 5 milímetros.

Los contienen infinidad de productos -pasta de dientes, cremas solares y envases, por ejemplo- y acaban ingeridos por organismos acuáticos, terrestres y humanos a través del agua, la comida y el aire.

Las partículas plásticas de un micrómetro están literalmente en todas partes. Los hay en los océanos, en el aire, en el Himalaya e incluso en las placentas de las mujeres.

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