OMS, organizaciones de prensa y lucha climática aspiran al Nobel de la Paz

Reporteros sin Fronteras (RSF) y el Comité para la protección de periodistas (CPJ) son señalados como uno de los principales aspirantes por el Consejo para la Paz de Noruega

El Nobel de la Paz es el único de los seis premios que se otorga y se entrega fuera de Suecia, en Oslo, por deseo expreso de Alfred Nobel (Twitter @ Forbes_Mexico)

15 minutos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), asociaciones de defensa de la libertad de prensa y la lucha contra el cambio climático son algunos de los favoritos en las quinielas al Nobel de la Paz, que se falla mañana viernes en Oslo.

Reporteros sin Fronteras (RSF) y el Comité para la protección de periodistas (CPJ) son señalados como uno de los principales aspirantes por el Consejo para la Paz de Noruega y el director del Instituto para la Investigación sobre la Paz (PRIO) de Oslo, Henrik Urdal, así como por las casas de apuestas.

La lucha contra la pandemia de coronavirus podría reconocer a la OMS, pero si el Comité Nobel opta por un premio “medioambiental”, entre las opciones aparecen la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) y su secretaria ejecutiva, la mexicana Patricia Espinosa, y la activista sueca Greta Thunberg.

El problema es que ninguno de esos candidatos se ajusta a los criterios que en su día dejó escritos el magnate sueco Alfred Nobel, el creador de los premios: deben reconocer a quienes contribuyan “al hermanamiento de los pueblos y a la eliminación o reducción de armamento, así como formar o impulsar congresos de paz”.

Pero el Comité Nobel noruego ya dio muestras en el pasado de que puede interpretarlos de forma laxa, y otorgó por ejemplo premios “medioambientales”, como ocurrió con la keniana Wangari Maathai (2004) y Al Gore y Rajendra Pachauri (2007).

Navalni, Tijanóskaya y activistas hongkoneses

Entre las especulaciones también aparecen varios activistas que luchan contra regímenes autoritarios. Entre ellos están la bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya, el ruso Alexéi Navalni, el hongkonés Nathan Law y la afgana Fawzia Koofi.

La Campaña contra los Robots de Combate, el Centro Palestino de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional también están incluidos. Así como la Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN) y la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

La interminable lista de supuestos aspirantes a suceder al Programa Mundial de Alimentos (PMA), ganador en 2020. La misma incluye a la primera ministra Jacinda Ardern, organizaciones yemeníes como el centro Sanaa y el Grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos.

Este último fue distinguido hace unas semanas con el premio de derechos humanos de la fundación noruega Rafto, cuatro de cuyos ganadores fueron sido premiados posteriormente con el Nobel: la birmana Aung San Suu Kyi, el timorense José Ramos-Horta, el surcoreano Kim Dae-jung y la iraní Shirin Ebadi.

Tercera cifra más alta de candidatos

Las listas no son más que especulaciones, porque solo si quienes nominan lo hacen público se puede saber la identidad de los candidatos. Ya que el Comité Nobel no confirma nombres hasta pasado medio siglo y solo difunde el número total de aspirantes. Este año han sido 329 (234 individuos, 95 organizaciones), la tercera cifra más alta.

Así se conoce, por ejemplo, fueron nominados la FAO, “Black Lives Matter”, los médicos cubanos, el presidente Alberto Fernández. También fue postulada la asociación independiente de jueces de Polonia.

El Nobel de la Paz es el único de los premios que se otorga fuera de Suecia, en Oslo, por deseo de Alfred Nobel. En su época Noruega formaba parte del reino sueco.

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